La ministra de Industria lidera jornadas junto a representantes de la agroindustria, quienes fueran eje del reclamo chacarero contra del gobierno de hace dos años. Los Kirchner ahora intentan seducirlos atendiendo sus reclamos y sumando medidas antidumping, que ya trajeron un conflicto bilateral con China. Y Giorgi es la encargada de recibir sus inquietudes.
La ministra de Industria intensificó sus recorridas por el interior del país con la misión específica de contener al potente sector agroindustrial, competitivo a nivel mundial. Lo hizo recientemente en las ciudades de Rafaela (Santa Fe) y Santa Rosa (La Pampa) y continuaría en otros destinos, a los que llevará como carta de presentación las medidas antidumping que el gobierno implementa aun cuando fueron resistidas por China.
Pese al reclamo del gigante asiático, que como represalia suspendió sus compras de aceite de soja, durante la visita que la presidenta hizo a ese país ratificó esas medidas y hasta aplicó dos similares.
“El campo y la industria son lo mismo. Industrializar es agregar valor y lo tenemos que hacer gradualmente”, arengó Giorgi en Rafaela, donde enfrentó al Consejo Federal Agropecuario, compuesto por los ministros de Producción de todas las provincias.
“El proyecto de este gobierno es vender alimentos a las góndolas y almacenes del mundo, porque solo así vamos a darle trabajo a los 40 millones de argentinos y esto lo podemos hacer con una industria y servicios competitivos”, dijo en otro tramo de su discurso.
Fue escoltada por el diputado Agustín Rossi, jefe del bloque K y oriundo de Rosario. Junto a él enfrentó a los principales exponentes de la agroindustria local, fuerte por tratarse nada menos que una de las capitales de la industria automotriz.
Además de las medidas proteccionistas, Giorgi anunció la creación de un fondo de 8.000 millones de pesos para volcar en la agroindustria. Y respondió todas las inquietudes. Calmó a quienes tuvieran alguna relación con los aceites que no pueden exportarse a Asia, al señalar que "la competitividad de Argentina frente a los mercados emergentes como China e India es indiscutible, porque tenemos mayor superficie cultivable, una baja densidad poblacional, una urbanización madura y altos estándares ambientales”.
En La Pampa Giorgi volvió a verse las caras con el Consejo Federal agropecuario, y destacó el aumento de la fabricación de tractores, otro de los ejes de la agroindustria argentina.
“Debemos tener en cuenta como país esta demanda interna genuina y exigir un proceso de integración local para aumentar la producción nacional de tractores. No podemos regalar semejante mercado que lo constituye nuestra propia demanda interna”, arengó.
Y prometió créditos subsidiados a cinco años “para las empresas que producen y compran maquinaria agrícola”.


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