Tras la "moción de censura" que el FMI aplicó en estos últimos días a Argentina, se conoció ayer una importante reforma en el índice de precios.
Uno de los grandes cambios del nuevo medidor de precios es que se tomará en cuenta todo el país, y no solamente Ciudad y Gran Buenos aires.
Lorenzino no hizo más que ratificar lo que ya había dicho su predecesor, el ex ministro y hoy vicepresidente Amado Boudou, que en 2010 aceptó públicamente la necesidad de "mejorar la calidad" del Indec.
Boudou hizo ese anuncio tras negociar -no tan públicamente- un acuerdo de "cooperación técnica" para que el FMI ayudara a la Argentina con sus cuestionadas estadísticas.
"Les hemos pedido ayuda en un punto en el cual ellos tienen experiencia", había admitido por aquel entonces Boudou, al hablar del organismo cuyos parámetros en la materia ayer denostaron tanto Lorenzino como la Presidenta.
La presidenta quien se la pasa criticando al Fondo por twitter, una vez más está aceptando las propias exigencias del organismo. Esto tiene que ver con los múltiples acuerdos que se entretejen "por abajo". Además Cristina necesita realizar alguna concesión ya que, por ejemplo Argentina no puede pedir más crédito; el interés que nos cobran es del %18, algo impensado a la hora de solicitarlo, teniendo en cuenta por ejemplo que a Bolivia se le aplica un %5 de interés.


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