El primer ministro Cowen afirmó, luego de las negociaciones con los organismos, que el “plan de contingencia” no compromete su soberanía de Irlanda
El gobierno irlandés se resistía a hablar de rescate, pero ayer reconoció que aceptaría la creación de un fondo para solventar los problemas del sistema bancario, tras la visita a Dublín de la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).
Esa fue la señal más clara emitida por Dublín respecto a las dudas sobre el ingreso de ayuda internacional para atajar la profunda crisis económica que atraviesa el país, pese a que aún no presentó una solicitud formal ante las autoridades comunitarias.
Aunque se desconocen las cifras que manejan la comisión técnica y el gobierno de Dublín respecto al monto final del salvataje, el gobernador del Banco Central irlandés, Patrick Honohan, estimó que el país recibiría “decenas de miles de millones de euros” para que los mercados recuperen la confianza.
Pero lo que preocupa a la oposición irlandesa es la supuesta pérdida de la soberanía del país en su política económica, tras la llegada a la isla de organismos como el FMI y los requisitos incluidos en el programa de rescate que, según se apunta desde Bruselas, serán en su mayoría relativos a la reestructuración de los bancos.
Dado este escenario, el primer ministro, Brian Cowen, insistió en que la autonomía irlandesa no “está cuestionada”. Y recordó que su país, en términos monetarios, comparte su soberanía con los socios comunitarios, con los que trabaja -dijo- para hallar una solución a problemas más amplios.
Pero para adelantarse, Dublin comenzó a delimitar sus “líneas rojas” de cara a una negociación con los organismos. Cowen recordó que, según el texto del Tratado de Lisboa de la UE, los asuntos fiscales son cuestiones que solo competen a los gobiernos nacionales. Por eso, considera “innegociable” la reducción del impuesto sobre sociedades, que actualmente está fijado en el 12%,una tasa que algunos socios comunitarios califican de competencia desleal.
“De momento, estamos estudiando cuales son las mejores opciones”, añadió el primer ministro con palabras similares a las utilizadas por su ministro de Empresas y Comercio, Batt O’Keefe, quien comparó las conversaciones con la comisión técnica a una partida de póquer.
Dublín confía en que la comisión no incrementará los límites fijados por el gobierno en el plan de recortes cuatrienal, que se presentará la próxima semana y del que se espera un ahorro de 15.000 millones de euros y una reducción del déficit hasta el 3% del Producto Interior Bruto (PBI) en 2014.
El primer paso del plan comenzará el próximo 7 de diciembre con la presentación de los presupuestos generales para 2011, en los que se incluyen recortes por 6.000 millones de euros.
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