Don Raúl Alfonsín, el padre de la democracia, dejó un amplio legado, donde cada argentino comenzó a conocer la palabra libertad; pero por sobre todo entendió lo que significaba la dignidad.
En octubre de 1983, el ex presidente plasmaba en su discurso de campaña lo que fueron sus ideales de vida.
Nos decía que “…Nunca más permitiremos que un grupo de iluminados, con o sin uniforme, pretenda erigirse en salvadores de la patria, pretendiendo que obedezcamos sin chistar…”; una frase de aplicación al recuperar la democracia, pero en los tiempos modernos sería de mucha utilidad.
Cuando se le preguntaba sobre el FMI, nos decía: “…No vamos a pagar la deuda con el hambre del pueblo…”. Algunos diputados radicales se han olvidado de la enseñanza del líder radical.
Una de las frases que hicieron más hincapié en las clases trabajadoras decía: “…No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas, cuando se trate de terminar con los manejos de la patria financiera, con la especulación de un grupo parasitario enriquecido a costa de la miseria de los que producen y trabajan…”. Ernesto Sanz debería releer los discursos de don Raúl; por ahí entendería mejor la esencia de la Unión Cívica Radical.
Su idea de integración latinoamericana, en la actualidad sorprendería a propios y extraños: “…No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas, sino argentinos unidos para enfrentar el imperialismo en nuestra patria o para apoyar solidariamente a los países hermanos que sufran sus ataques…”.
Cuando se refería a los militares, expresaba: “…Vinieron con el pretexto de terminar con la especulación y desencadenaron una especulación gigantesca que desmanteló el aparato productivo del país, empobreció a la inmensa mayoría de los argentinos y enriqueció desmesuradamente a un minúsculo grupo de parásitos…” ; “…Vinieron con el pretexto de evitar
la cesación de pagos ante el extranjero y endeudaron al país en una forma que nadie hubiera podido imaginar y sin dejar nada a cambio de una deuda inmensa…”. Como paradoja de la historia, aquellas palabras de 1983 bien podrían aplicarse a la actualidad. Habría que ver qué pensaría don Raúl hoy.
En el discurso de Parque Norte de 1985 nos decía: “…El pluralismo es la base sobre la que se erige la democracia y significa reconocimiento del otro, capacidad para aceptar las diversidades y discrepancias como condición para la existencia de una sociedad libre…”.
En la recta final de la campaña electoral de 2007, don Raúl cuestionó duramente a la candidata presidencial por la Coalición Cívica, Elisa Carrió. Recordó que cuando la UCR decidió conversar con otros partidos opositores, de ideas similares, “…la primera consulta que se hizo fue con la doctora Carrió…”; y en tal sentido señaló que “…nos contestaron que el ARI no iba a dialogar con la UCR…”. Agregó que esa actitud “…fue un desprecio inusitado en un partido democrático…”. Y consideró a la
candidata presidencial como una “…hipócrita, porque ahora que la ambulancia pasa por el radicalismo, pretende abrevar en nuestra fuente…”.
También la calificó de “traidora” a la UCR, al recordar que la dirigente surgió de la filas del centenario partido.
Advirtió que el grupo que la respalda “…no es afín con la UCR, porque Carrió se derechizó…”, y consideró que es una candidata a la que “…se le puede ganar fácil porque le falta estabilidad emocional…”.
Cuando uno escucha los discursos del padre de la democracia, y ve la actualidad del radicalismo, seguramente entenderá que la lucha por los que menos tienen y por el reparto igualitario para la clase trabajadora ha dejado de ser la bandera de uno de los partidos más importantes que tiene este país.
Cuando los pueblos se olvidan de su pasado, seguramente nunca tendrán futuro.Alfonsín decía: “Es difícil ser radical, pero estoy orgulloso de serlo”. Los radicales, a la luz de la historia, ¿pensarán lo mismo?


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