El ministro Raúl Quintana ratificó que se mantiene firme el objetivo de fijar la mirada en la demanda mundial de alimentos pero que, sobre todo, se garantiza la seguridad alimentaria del pueblo formoseño.
Quintana afirmó que se consolida la visión referida a la agregación de valor por los efectos económicos y sociales que ello implica; admitió que se crean las condiciones preliminares para que a los dos frigoríficos de tránsito federal se le sume el de exportación; consignó que la llave del futuro es el ordenamiento territorial y significó que la puesta en operatividad del puerto incidirá en las inversiones para la ampliación de las áreas sembradas de determinados cultivos que demanda EEUU o la Unión Europea.
Al preguntársele cuáles son los expectativas futuras inmediatas en materia productiva, Quintana reveló que se viene el aumento de la superficie agrícola con grano forrajero para hacer la integración agrícola-ganadera; el incremento de la superficie arrocera compartiendo espacios con la actividad pecuaria; el aumento de las áreas de siembra de cucurbitáceas apuntando a su exportación como producto clasificado aquí con la logística para el empaque y el embalaje y se viene una superficie de banana apuntalada con alta tecnología y riego, garantizando mayores rendimientos y una presentación de alta calidad para ser más competitivos en el exigente marcado.
Cultura algodonera
Siempre en materia agrícola, el diálogo con Quintana – quien todos los fines de semana visita dos localidades para dialogar con los hombres de campo y comprobar el estado de sus explotaciones- discurrió acerca de la nueva realidad algodonera y los resultados de la aplicación de nuevas formas de siembra y cosecha que han modificado la cultura tradicional del que ha sido el cultivo símbolo de los formoseños, más allá de las políticas de diversificación en marcha.
Tras referirse a la decisión tomada después de muchos años de trabajo buscando las tecnologías que evitasen desazones entre los productores en su intento de incorporar una agricultura sustentable, dijo que en materia algodonera se logró poner a punto, en base a validaciones que se han realizado en sus propias fincas, la técnica de siembra de algodón en directa y de surco estrecho.
Manifestó que esta tecnología hizo que se revolucionase el proceso de preparación de los suelos y que se modificara la visión existente respecto de una agricultura denominada “contrato accidental” y que tenía esa denominación porque se la planteaba solamente a un año de duración.
“Nuestra propuesta fue muy ambiciosa pero novedosa a punto tal que observábamos que desde el alambrado había agricultores que miraban el cambio con cierto escepticismo”, reconoce aunque se mantuvo la tendencia de modo tal de plantear a una agricultura con una duración mínima de tres años.

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