La crisis económica. Los recortes no fueron suficientes y anunciaron que bajará la meta de superávit fiscal
Por Eleonora Gosman
Con un trasfondo de profunda recesión, que este año se calcula en -3,5% según las estimaciones del Boletín Focus del Banco Central –publicado el viernes pasado--, ayer el ministro de Hacienda Nelson Barbosa indicó que no hay manera de alcanzar la meta que se habían propuesto en el gobierno de superávit fiscal. Ni siquiera es posible llegar a los objetivos de principios de año, con el nuevo recorte de gastos anunciados el martes de casi 6.000 millones de dólares. Ayer, el ministro propuso reducir la meta de superávit, en una iniciativa que será girada al Congreso, de los 6.700 millones de dólares planificados en enero a solo 784 millones., lo que da un déficit real de 27.100 millones. O sea, 1,55% del producto bruto interno.
La nueva situación representa una alteración de la ley presupuestaria ya votada. Lo que el gobierno argumenta es que esto es una consecuencia de refinanciar las deudas de los estados provinciales con la Nación. Si esa reformulación del escaso superávit no fuera aprobada por el Parlamento, quienes sentirán el impacto son los 27 estados de la Unión.
¿Qué llevó a esta reformulación? No es difícil comprenderlo: con la recesión, hubo una caída abrupta de la recaudación impositiva; uno de los efectos más perversos de la menor actividad económica. De acuerdo con Barbosa, “los ingresos (por impuestos) cayeron en el primer bimestre y deberán continuar en baja en marzo” debido precisamente a la recesión. El funcionario expresó, en conferencia de prensa ofrecida ayer, que “hubo una fuerte desaceleración de la economía y se refleja en los ingresos del gobierno, principalmente en lo que hace a la recaudación de tributos. Es por eso que tenemos que readecuar nuestras metas fiscales”.
Lo mismo le había ocurrido, el año pasado, al ex ministro Joaquim Levy lo que estuvo entre las causas de su alejamiento del gobierno. En el paquete de baja de gastos se incluyó el rubro “defensa”, que este año podría consumir esfuerzos del fisco por cuenta de las necesidades de seguridad que plantean las Olimpíadas de agosto.
Pese al panorama delicado que plantea la descripción realizada por Barbosa, ayer se supo que hubo una mejora de la situación industrial debido a la sustancial suba de las exportaciones de productos manufacturados, que sobrevino con la devaluación. El análisis provino nada menos que de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas. La institución sostuvo que el empresariado industrial ha mostrado una mejora del humor, a partir justamente de haber reducido sus stocks a partir del comercio exterior. El Indice de Confianza de la Industria, medido por la FGV, subió 1,1 punto en marzo respecto de febrero.
Lo cierto es que el débil cuadro económico está muy contaminado con la crisis política. Ayer se conoció un nuevo capítulo de las denuncias del Lava Jato, que investiga las coimas en Petrobras. Los hallazgos colocan a más de 200 políticos en la cuerda floja de la corrupción. Son precisamente los conflictos de orden político lo que ha llevado a relativizar la mejora vivida por el empresariado fabril. El país se debate entre la debilidad del gobierno y la incapacidad de opositores y ex aliados de Dilma Rousseff de mantenerse en la línea de flotación. Esto es lo que hace más impredecible la marcha económica de Brasil para este año.

Comentá la nota