La subsecretaria de Comercio Interior, María “Pimpi” Colombo, rechazó problemas en la oferta. El precio del kilo sigue aumentando y denuncian faltantes por la crisis de la harina.
“No tenemos problemas de desabastecimiento”, aseguró en diálogo con radio Del Plata la funcionaria, al ser consultada por la oferta del producto elaborado a base de harina.
Fernando Aguirre, de la Federación Argentina de Supermercados, fue más cauto al referirse sobre el alza y las existencias del pan, y reconoció dificultades al señalar que es “un tema que se le está buscando solución”, porque es “un producto esencial para los consumidores”.
En la última semana, se registró un incremento acelerado en el precio del kilo del pan que, dependiendo del barrio, se llegó a vender hasta 18 pesos. La tendencia alcista se explica a raíz de la caída de la producción del trigo y el encarecimiento de la harina, lo que llevó a generar algunos faltantes de artículos, como el caso del pan envasado.
El titular de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevere, se refirió días atrás acerca del desplome del cereal. “El año pasado tuvimos la peor cosecha de 111 años con 9 millones de toneladas”, sostuvo.
Ante esta situación, Guillermo Moreno acordó con el Centro de Industriales Panaderos de Buenos Aires y la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) la comercialización de pan felipe a $10 el kilo en los establecimientos. Además, pidió a los exportadores que volcaran 370.000 toneladas de trigo en el mercado interno para que haya más oferta para los molinos harineros.
En esta sintonía, el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, consideró que “está completamente asegurado el pan y la harina en la mesa de los argentinos”, en el marco de la audiencia con la FAIM.
Falta también pan envasado
Los inconvenientes encuentran su causa en la falta de trigo que registra el mercado, por la que el precio de la harina se triplicó desde diciembre, y el del pan en las panaderías llegó a $20 el kilo. Se nota en varias cadenas de supermercados
En los últimos meses, escaseaban productos como azúcar o aceite. Ahora, se le suma el pan envasado que se evidencia en los grandes espacios libres de las góndolas de las principales cadenas de supermercados.
Allí no sólo no se consiguen los productos de marcas tradicionales sino tampoco los de las segundas marcas y nada más están llenos los estantes con pan integral con semillas y otras variedades más costosas.
Las dificultades con el pan envasado se suman a los ya conocidos problemas en el abastecimiento de harina, que fueron constantes este año y parecen haberse agudizado en las últimas semanas.
En el caso de la harina, desaparecieron las más económicas y la más barata está cerca de los $6 o aparece el cartel que señala que por “los problemas de público conocimiento, el máximo de compra permitido en harinas comunes de tipo 000, 0000 y leudantes es de dos unidades por grupo familiar”, según informa el diario Clarín.


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