Son salas armadas por cuentapropistas que pasan películas de 3D u organizan espacios para juegos de PC.
En La Habana y debido a la crisis económica que obliga a generar alternativas de ingresos, hay gente que ofrece en bares o en sus casas el servicio de cine 3D y juegos.
“La exhibición cinematográfica y los juegos computacionales cesarán de inmediato en cualquier tipo de actividad por cuenta propia”, señaló una nota oficial del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros publicada en el diario Granma.
Los servicios en cuestión “nunca han sido autorizados” y se llevan a cabo “en ocasiones asociados a otras prestaciones, como las vinculadas a servicios gastronómicos”, agregó el texto.
En Cuba, últimamente han habido contradictorios movimientos.
El sector aperturista fue ganando espacio en el objetivo de tentar inversiones internacionales que permitan aliviar la zozobra de la crisis. Uno de los saltos más importantes es la remodelación del puerto del Mariel para convertirlo en el mayor para el tránsito de contenedores del Caribe y que estará gerenciado por una firma privada de Singapur, PSA International.
Al mismo tiempo, sin embargo, el gobierno de Raúl Castro endureció las normas contra el emergente sector privado de la isla, el llamado “cuentapropismo” y, en ese contexto, hace unas semanas comunicó que se prohibía la venta de ropa importada, otra actividad popular que se desarrollaba en las calles de La Habana.
El sector privado había sido abolido por el gobierno de Fidel Castro a fines de los años 60. Pero ahora la isla cuenta con más de 442.000 “cuentapropistas” que intentan una alternativa al devaluado empleo estatal.


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