El gobierno muy cerca de cerrar un nuevo acuerdo salarial con los gremios

Las diferentes organizaciones que aglutina a los trabajadores del sistema provincial de salud y las autoridades gubernamentales volverán a verse las caras mañana y todo parece indicar que arribarán a un acuerdo, respecto a la nueva escala de haberes.
Ayer, el ministro de Salud de la provincia, Pablo Yedlin, salió por distintos medios de prensa a llevar tranquilidad al sector gremial que representa a los empleados y profesionales que integran el sistema de salud de Tucumán. El funcionario que junto a su par de Economía, Jorge Jiménez, está al frente de las negociaciones, aseguró que la ingeniería financiera elaborada permitirá acercar una propuesta superadora, cercana a un incremento salarial del 48%, al expresar que ningún trabajador de la salud recibirá menos de 2.250 pesos. Una suma similar a la que obtuvieron los docentes, el primer gremio en conciliar números con el gobierno de José Jorge Alperovich.

El hecho de estar transitando tiempos electorales, de cara a los comicios provinciales de agosto próximo, predispone a cerrar un rápido acuerdo. En particular, para las autoridades provinciales, que no quieren distraer la atención demasiado en el tema y mucho menos, posibilitar marchas o protestas que alteren el orden social y con ello, la antipatía del electorado.

Los docentes fueron los primeros en arribar a un arreglo con el gobierno, dos días antes del inicio del ciclo lectivo 2011. Si bien las paritarias estuvieron atadas al resultado que arrojaron las negociaciones a nivel nacional, la buena predisposición de la dirigencia permitió evitar dilaciones y desgastantes conversaciones. Mañana sería el turno de los empleados de la salud, quienes en los últimos dos años, dieron un dolor de cabeza tanto a Yedlin como al gobernador Alperovich, por la formación del movimiento de autoconvocados.

Los mismos profesionales que ayer levantaron a casi toda la comunidad médica, están sentados formalmente a la mesa de negociación, como un nuevo sindicato, pero con las mismas pretensiones. Un incremento salarial para todos por igual y mejores condiciones de trabajo.

Una vez que el Gobierno abroche con el sector de la salud, llegará el turno del Frente de Gremios Estatales. Tal vez, los que en apariencia serían los más duros de tratar. Para la ocasión, el titular del Poder Ejecutivo tiene en la figura del ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, el hombre capaz de conciliar con los "duros" de ATE, como lo viene haciendo desde hace casi ocho años.

A la primera reunión, prevista para la próxima semana, llegarán las partes con algunos puntos consensuados en encuentros privados. Como le gusta a "Pirincho". En ese ámbito, el ministro logra los mejores resultados de su gestión, que luego son plasmados en una reunión a puertas abiertas en su despacho y antes las cámaras de la prensa. En un año electoral, no será la excepción. Incluso, Jiménez tiene en el frente de gremios estatales un importante acompañamiento a su apetencia electoral de agosto, donde dos de sus hijos buscarán captar al electorado.

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