La Nación se comprometió a reforzar la frontera y a radarizar la zona, tras el retiro de la Gendarmería. Los crímenes mafiosos también se han multiplicado en el norte de la provincia por la falta de seguridad.
El Gobierno admite que creció el narcotráfico
20abr 2013
El Gobierno de la Provincia reconoció el progresivo aumento del narcotráfico y el consumo de drogas en los jóvenes en el norte de Salta. Lo hizo a través del ministro de Gobierno, Julio César Loutaif, durante una entrevista realizada por FM Capital. Para contrarrestar esta situación, Loutaif anunció que el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, se comprometió a reforzar la frontera y a radarizar la zona. No dio fecha de cuándo se aplicarán esas medidas, como tampoco fijó posición respeto al estado de abandono en que quedó Salvador Mazza con el retiro de Gendarmería. Luego de esta desacertada medida, el propio juez federal de Orán, Raúl Reynoso, advirtió que pronto esa localidad norteña pasará a llamarse “Salvador Juárez”, en alusión al Cartel de Juárez, la organización criminal mexicana dedicada al narcotráfico. Los hechos demuestran que el crimen organizado ya sentó sus reales en aquella zona, y que de a poco comenzó a extender sus tentáculos para marcar a fuego y sangre su territorio. Un claro ejemplo fue el atentado mafioso contra dos vecinos de Salvador Maza y de Bolivia, en octubre del año pasado en la selva de Acambuco. Tras ese baño de sangre, hubo otras dos muertes en el vecino país. Días pasados, la última víctima fue el cambista jujeño Marco Antonio Ortega, cuyo cuerpo apareció en el pueblo de La Caldera. La policía asocia la desaparición de Walter Mazza, el conductor de un Renault Logan abandonado en la zona, con el asesinato de Ortega. En 2011, el narcotráfico salpicó al propio gobernador Urtubey cuando tres policías fueron sorprendidos con 50 kilos de cocaína. Pero no solo fue la droga lo que embarró la cancha, sino el espionaje político que, según los narcopolicías, realizaron por directivas de las más altas esferas gubernamental. El subcomisario Gabriel Giménez y el oficial Carlos Gallardo reconocieron haber intervenido celulares y teléfonos de gremialistas y opositores, entre ellos al diputado nacional Alfredo Olmedo, quien le disputó el sillón a Urtubey. Como prueba de sus dichos entregaron videos y audio de las reuniones con el exdiputado Alfredo Petrón y Helio del Frari, asesor del gobernador. “Hay policías que terminan presos o suicidados por no hacer lo que el Gobierno les pide”, dijo la esposa de Gallardo en una carta enviada a los medios. Su mensaje apunta al caso de Néstor Píccolo, el jefe de la Brigada de Investigaciones que se quitó la vida en noviembre de 2011. Allegados al comisario dejaron entrever que estaba sufriendo presiones, aparentemente, para modificar el rumbo de algunas investigaciones.



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