El ex gobernador Romero en la vereda de los cobardes

El ex gobernador Romero en la vereda de los cobardes

Romero viene utilizando cuanta chicana jurídica encuentra a su alcance para evitar sentarse frente al juez que lo reclama, no como el “patoteril” Boudou

SALTA.- Una misma situación jurídica y dos maneras distintas de abordarlas, son las coincidencias que unen y separan los destinos del Vicepresidente de la Nación, Amado Boudou y del ex Gobernador de Salta, Juan Carlos Romero. Ambos sospechados de actos de corrupción y citados por la Justicia.

 

Aún más, otra circunstancia más une la situación de estas dos figuras, es la primera vez en la historia que la segunda Magistratura de la Nación y un Gobernador en Salta, son reclamados ante los estrados judiciales por supuestos actos de corrupción y peculado.

Boudou debe responder por negocios incompatibles con el ejercicio de su cargo, una forma de corrupción económica deviniente de utilizar sus influencias para un supuesto enriquecimiento ilícito.

Pero el caso de Juan Carlos Romero es quizás más grave aún, pues se trata no sólo de sospechas emparentadas con el enriquecimiento personal a través de una telaraña de sociedades anónimas creadas al solo fin de facturar para arcas personales con actividades públicas, sino que además comprende el hecho de haber apropiado de tierras públicas, con el agravante de que las mismas tenían un fin social de construcción de vivienda, justamente lo que viene fustigando el diario de su propiedad al a gobierno actual para distraer o confundir a la opinión pública. No sólo ha sido acumular patrimonio sino además arrebatárselo a los que más necesidad.

Más allá de los delitos que se les adjudican en el caso de Boudou y en el Romero, conviene destacar las actitudes de los imputados, que ponen sobre el tablero bien en claro qué clase de persona son.

En el caso de Amado Boudou, con puesta en escena mediante y precedido de altisonantes declaraciones, recusaciones al juez de la causa y demás, pero se presentó en hora, tiempo y forma y brindó durante seis horas declaración ante el magistrado que lo acusa.

Juan Carlos Romero, por el contrario, viene utilizando cuanta chicana jurídica encuentra a su alcance para evitar sentarse frente al juez que lo reclama, lo cual en el imaginario popular, de suyo lo coloca aún más en el cono de sombra de la sospecha y lo pone ante la ciudadanía casi como culpable por los delitos que ya esta imputado. Recordemos que el carácter de imputado de lo asigna el juez de la causa cuando tiene indicios de culpabilidad.

Quizás, -dígase así-, la actitud de Boudou sea un tanto "patoteril”, pero al menos se allana a los términos de la Justicia, es decir, respeta los dictados de uno de los Poderes del Estado, vale decir y más allá de cualquier calificación, el Vicepresidente asume una actitud republicana.

El ex Gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, por el contrario, demuestra su sentir autocrático y deja lucir su desprecio por la Justicia, además de alinearse sin más, porque no existe otra modo de decirlo, en la vereda de los cobardes.

Será la Justicia la que de su veredicto, pero el Pueblo que nunca que se equivoca, ya está dando el suyo.-

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