Los políticos argentinos suelen contradecirse con el paso del tiempo, sin embargo pocos lo hacen de un día para el otro como lo hizo Francisco Pérez esta semana. Mientras que el lunes pedía consenso para conseguir crédito, el martes cortó relaciones con Cornejo y descartó pedir deuda.
No es un secreto que el gobernador Francisco Pérez es un hombre impulsivo al cual sus seres cercanos definen como alguien "de sangre caliente". Sin embargo, nadie esperó jamás que de un día para el otro el mandatario pasara de bregar por un acuerdo político para conseguir crédito, a pisotear las reuniones de transición y cortar relaciones con los interlocutores de Alfredo Cornejo.
Mientras que durante la mañana del lunes Pérez hablaba de la necesidad de contar con un presupuesto 2015 acorde a la realidad de la provincia, este martes se comunicó a los representantes del gobernador electo la "decisión política" de no sancionar la ley de leyes.
¿Qué pasó de la noche a la mañana para que se produzca un cambio de 180 grados? La respuesta hay que buscarla en la reunión que se llevó a cabo entrada la tarde en Casa de Gobierno, donde Francisco Pérez recibió a ministros, legisladores e intendentes del PJ.
"La decisión que tomó anoche el gobernador, con las autoridades del peronismo, es no tomar más deuda", explicó el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, a los radicales Martín Kerchner y Enrique Vaquié.
A menos de cinco meses del cambio de mando, el actual gobernador se muestra cada vez más debilitado políticamente y se expone a sí mismo a situaciones como las que se vivieron esta semana. Sólo un día tuvo que pasar para que a Francisco Pérez le tiraran las orejas y lo hagan borrar con el codo sus palabras.
En política es recurrente la frase que afirma que (en lo que a contradicciones respecta) "nadie resiste a un archivo". Sin embargo, no son muchos los jefes de Estado que pueden jactarse de defender dos posturas antagónicas de un día para el otro.


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