Gobbi, Gorriz y compañía…: Los políticos que lanzaron sus candidaturas cometen una clara infracción a la ley vigente

La colocación de distintos pasacalles promocionando candidaturas diversas (Gobbi, Aveldaño y Górriz a intendente; De Otazúa a diputada provincial; sólo por nombrar a los conocidos del distrito) marca claramente el perfil del año que hemos iniciado.
Es que este 2011 se caracteriza por las distintas citas electorales, de acuerdo a lo que este diario ya adelantó en su edición de ayer. Básicamente, primarias en agosto y elecciones generales en octubre. En ellas, los chascomunenses votaremos por presidente y vice; gobernador y vice; diputados nacionales, diputados provinciales; intendente; concejales y consejeros escolares.

Ahora bien: parece que muchos de los aspirantes a ocupar puestos políticos a partir del voto popular, desconocen –o lo que sería peor, cometen una ilegalidad a sabiendas- las nuevas normas que establece la ley vigente, que es nueva, y fuera aprobada por mayorías parlamentarias, a fines del 2009. En este tiempo que transcurre, ningún candidato puede pedir el voto, o lo que es lo mismo, proponerse para cargo electivo alguno. Sin embargo, los pasacalles que han comenzado a aparecer en la ciudad, deja al descubierto la infracción.

Por cierto, y como bien dice el dicho popular, “hecha la ley, hecha la trampa”: los que han hecho del marketing político un negocio millonario, han encontrado la manera de promocionar candidaturas sin hacerlo directamente. El ejemplo claro se ve hoy en las calles porteñas, donde el ex ministro Daniel Filmus –quien aspira a ser Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma- instala su nombre con un afiche que simplemente dice “Con Filmus ganamos”... y nada más.

Aquí en Chascomús, por lo visto, lejos están nuestros candidatos iniciáticos de cumplir con la ley, que siempre es bueno recordar, puede merecer objeciones, pero mientras esté vigente, nada mal harían los políticos en dar el ejemplo y cumplirla como corresponde.

Por lo que se ve en las calles, mucho no les importa. O tal vez ni siquiera lo sepan verdaderamente, lo cual podría ser un atenuante. Y al fin de cuentas, a tiempo están de corregir el error.

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