En una tarea de prevención primaria de la salud, los médicos ginecólogos Juan Carlos Brizuela y Rosa Fernández brindaron ayer una charla informativa sobre enfermedades infectocontagiosas como el Virus del Papiloma Humano (HPV) y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (HIV).
Desde ámbitos oficiales se realizan distintas tareas de prevención ginecológica durante todo el año y a aquellas personas que están en actividad sexual se les practica el famoso “papanicolau”, mientras a las mujeres mayores de 40 años se les sugiere realizarse una mamografía.
Actualmente también existen en el mercado dos vacunas para prevenir el HPV, que actúan sobre cepas específicas del virus del papiloma. Según explicó el médico, se deben aplicar tres dosis a la paciente, aclarándose que no son vacunas contra el cáncer.
SIN SINTOMAS
El ginecólogo explicó que el Virus del Papiloma Humano (HPV) no es nuevo, sino que se ha descubierto que es uno de los principales causantes del cáncer de cuello de útero en la mujer. El mismo tiene 130 cepas distintas y un grupo de ellas son potencialmente malignas, por lo que requieren la identificación y el tratamiento.
Brizuela está a cargo del consultorio de patología cervical que recepta los estudios sobre las alteraciones que pueden producirse en el cuello del útero de la mujer infectada. Allí reciben derivaciones de los centros de salud municipales y de provincia.
Frente a esta situación, finalmente lo que se hace a la mujer es una colposcopia si es que hay signos de infección por el virus que produce lesiones.
“No hay síntomas que indiquen que una mujer es portadora del HPV”, dijo el médico, acotando que “hay dos enfermedades que son muy problemáticas por las consecuencias sanitarias, sociales y económicas que puede provocar la portación del HPV y el cáncer de cuello de útero, porque cuando se inician no dan síntomas”.
En este punto, el ginecólogo dejó en claro que “la mujer no tiene ni dolor, ni picazón, ni flujo, ni ardor; por eso la única manera de saber si está sana es con el PAP”.
Respecto del HPV, Brizuela comentó que como es una enfermedad que no se denuncia, se desconocen las estadísticas reales de personas infectadas por el virus, en tanto advirtió que también los tratamientos son diferenciados en sistema público de salud -donde se acude a topicaciones locales por 6 semanas-, o a una criocirugía en el caso de aquellas que tienen obra social.
CRECE EL NUMERO DE SIFILIS
En otro orden de cosas, los médicos resaltaron que el único medio de prevención de enfermedades de transmisión sexual es el preservativo, ya que “de ninguna otra forma se previenen las infecciones y a veces vemos que cuando uno interroga a una persona de corta edad, esta dice que se está cuidando pero solo toma anticonceptivos para no quedar embarazada”, siendo que si se tienen varias parejas sexuales a la vez en lo que se debe enfatizar es en el uso del preservativo.
Sin preservativo es probable que la persona pueda contraer enfermedades como el HIV, HPV, sífilis, hepatitis B, parásitos e infecciones bacterianas, entre otras. A propósito de esta cuestión, Rosa Fernández advirtió que ha crecido abruptamente el número de infecciones por sífilis, tal vez por el crecimiento de la actividad sexual en Comodoro Rivadavia.
Las trabajadoras sexuales son las que más se cuidan para no perder días de trabajo
“Las chicas que tienen este tipo de trabajo tienen un cuidado quizá mucho más intenso que nuestras propias mujeres”, dijo ayer el médico Juan Carlos Brizuela en relación al control que el Estado ejerce sobre las trabajadoras sexuales de Comodoro Rivadavia.
“Se las cuida mucho para tratar de minimizar todos los riesgos que pueda haber; por eso en lo general están sanas y es muy raro que vayamos a encontrar alguna chica con este problema (HPV), salvo que sea alguna recién llegada a la ciudad, sobre todo de otro país que puede traer el virus. En general ellas son muy conscientes del uso del preservativo”, aclaró el ginecólogo de la Subsecretaría de Salud.
Tal cual se indicó, al menos unas 500 mujeres que ejercen el trabajo sexual son controladas por el municipio y no se les otorga el carnet si poseen esta infección o alguna situación de enfermedad que puedan contagiar. La condición para que se les extienda la habilitación es que estén sanas.
En caso de tener HPV, la “alternadora” o “copera” se verá privada de trabajar al menos por un par de meses porque las topicaciones con ácido que se le aplican para el tratamiento le impiden ejercer su oficio y por eso algunas optan por la criocirugía.
El rubro 7 del carnet sanitario es el destinado a las damas de sala, coperas o alternadoras y el control que se hace es de laboratorio y ginecológico, donde “en estos 17 años no hemos tenido ningún caso de infección de HIV; sí tenemos personas que han tenido contacto con la sífilis”.
Por lo general, las trabajadoras sexuales van rotando porque no son de la zona, pero en los controles han detectado casos de HPV, donde se hace la derivación al área de patología cervical.
Brizuela comentó que en la mayoría de las veces los varones se muestran reacios a usar el preservativo -por distintas situaciones psicológicas-, o bien no lo hacen correctamente. Más allá de eso, recomendó verificar si el preservativo está sano.
“Una vez que concluyó la relación, al preservativo no se lo tira; se llena con agua y se observa si pierde por algún lugar; ésa es la única manera”, aseguró el ginecólogo municipal.
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