La diputada provincial justicialista, Nora Giménez, regresó a la cámara baja y se despachó contra el manejo de la campaña proselitista que llevó a cabo el gobierno de Juan Manuel Urtubey.
En este sentido, se refirió al "duro revés en la capital" salteña que obtuvo el urtubeycismo, que pasó del 45% de los votos en 2007 al 23% en la última elección.
"El desmanejo y el descontrol en la campaña ha opacado los grandes logros de esta gestión", aseguró, y agregó que se trata de "prácticas que creíamos desterradas y que prometimos desterrarlas". "La gente nos sigue reclamando el cambio, porque no quiere volver al pasado", concluyó.
Giménez había declinado su candidatura a diputada nacional 4 días antes de los comicios, denunciando presiones del oficialismo.
La legisladora, que no había participado de ninguna sesión desde que dejó el Ministerio de Trabajo y se reincorporó a la cámara, justificó sus ausencias en que había presentado una nota a la presidencia del cuerpo pidiendo que se le otorgara a una licencia.
La respuesta del presidente, Manuel Santiago Godoy, no tardó en llegar: le recordó que el reglamento plantea que el pedido de licencia debe ser formulado al cuerpo, y que es éste el que debe aprobarla o rechazarla.
Por su parte, el diputado urtubeycista Antonio Lucena defendió el resultado electoral del oficialismo y dijo que el justicialismo "ha ganado claramente en toda la provincia", lo que calificó de un "espaldarazo de los salteños para este gobierno". En respuesta a los dichos de Giménez, aseguró que "esta elección ha desvestido muchos santitos", y dijo que la declinación de la candidatura de su par respondió a que "no llegaba ni al 1% de los votos".


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