En la ciudad de Santa Rosa hay unos 40 establecimientos, pero proliferan aquellos que montan aparatos en garajes o locales y realizan la actividad sin habilitación. La Municipalidad y el COPEF saldrán a controlar.
Desde el COPEF dijeron que han detectado que al frente de algunos gimnasios hay gente que no está capacitada y el uso de anabólicos o complementos dietarios que ponen “en riesgo la vida de las personas”.
Bejar explicó que “debido a la gran proliferación que se ha dado en los últimos años de gimnasios y lugares donde se practica actividad física que no cuentan con la debida habilitación o cuyas personas a cargo no cuentan con la preparación profesional exigida, se acordó recientemente con las autoridades del COPEF la realización de controles conjuntos a todos los establecimientos de nuestra ciudad”.
La funcionaria detalló que en base a tal tarea conjunta, la Dirección de Sanidad se ocupará de controlar por medio de su cuerpo de inspectores las condiciones de habilitación de este tipo de locales, y si se están cumpliendo las normas de seguridad e higiene. En tanto por el lado del COPEF, la entidad se encargará de controlar si la persona a cargo del establecimiento cumple realmente las condiciones de director técnico exigida por la normativa vigente, y si dicha tarea se desarrolla con responsabilidad y no pone en peligro la salud y seguridad de los asistentes.
Por otro lado, consultada en referencia a la cantidad de gimnasios que se encuentran habilitados en nuestra ciudad, la directora sostuvo que son poco más de 40 hasta la fecha. No obstante, aseguró que “se están recibiendo muchas denuncias de situaciones donde en determinados garajes o locales de casas, se montan sin habilitación aparatos de ejercicio o bicicletas fijas con el fin de prestar una suerte de servicio que no se ajusta a la reglamentación vigente para dicha actividad”.
También mencionó que hay casos en que locales que si cuentan con la habilitación pertinente, comienzan a generar inconvenientes entre los vecinos con el tema del ruido o la música, y en base a ello, la Dirección de Sanidad efectúa el control pertinente y demanda -en caso de requerirse- que se efectúen los ajustes necesarios para salvar el inconveniente.
Irregulares
Grotto mencionó que el problema de los gimnasios irregulares es una preocupación que “no solo es inherente a nuestra ciudad, sino que también es un hecho cada vez más común en muchas localidades del interior de la provincia”.
“Vemos con preocupación que parece que hay muchas personas en distintas localidades, que se creen que porque llevan un tiempo siendo practicantes de halterofilia (levantamiento de pesas) o porque son idóneos en el uso de las máquinas de ejercicio, se creen que están en condiciones de dar clase o poner un gimnasio. Y en ese aspecto, a nadie se le ocurriría ir a hacerse atender por una persona que no sea un médico profesional cuando se trata de solucionar una afección o un problema de salud”, puntualizó.
Paralelamente, sostuvo que entre los principales peligros que genera dicha actividad irregular están “la factibilidad de que las personas adquieran graves lesiones por una mala utilización del instrumental o por una sobreexigencia muscular”. Otro gran problema que destacó es que “con mayor frecuencia se está observando la utilización de sustancias anabólicas prohibidas o de complementos dietarios sin una debida prescripción o consulta con un profesional, poniendo en riesgo la vida de las personas”.
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