Gimnasia se sostuvo hasta que fue vulnerado el Mono Monetti

Gimnasia se sostuvo hasta que fue vulnerado el Mono Monetti

Arsenal le ganó con gol de Alemán y le potenció las dudas 

Otra actuación preocupante de Gimnasia. Anoche, en el cierre de la 13ra. fecha del torneo de Primera División, cayó de visitante (1-0) ante Arsenal, en Sarandí. El único gol lo anotó Brahian Alemán cuanso se iba el primer tiempo. El Lobo se sostuvo en el partido con las atajadas de Monetti, y cuando el Mono fue vulnerado con un golazo, pues le asomaron todas las dificultades y dudas que lo han venido acosando a lo largo de la competencia. Arsenal, con muy poco, igualmente le alcanzó para ganar. Anotó y aguantó, solamente. Gimnasia suma tres fechas sin ganar y su poder de fuego es preocupante: lleva 315’ sin anotar. La excusa del calor, esta vez, estuvo demás. La temperatura anoche en el viaducto era la apta para jugar sin problemas. Y cuando Arsenal y Gimnasia le estaban dándole forma a un primer tiempo de vuelo bajo, el local dio con la fórmula para doblegar al Mono Monetti que, hasta el cierre, se mostraba como imbatible. Había tenido el golero mens sana un par de intervenciones muy buenas cuando, en un arresto ofensivo cuando ya se corrían los cortinados en el Julio Humberto Grondona, Herrnán Fredes (relevo del lesionado Aguirre), habilitó con taco hacia atrás a Brahian Alemán que, sin marca cerca, dispuso de todo el tiempo necesario para despachar un zurdazo violento que se le metió a Monetti en su arco muy cerca del palo izquierdo. Hasta ese momento el andar del equipo mens sana había sido muy errático, con falencias a la hora de contener en el medio y con escasa inventiva cuando se volcó en campo enemigo. Solamente dos veces llegó con cierto peligro Gimnasia hasta el arco de Andrada. Fue en el arranque del partido cuando se mostró más coherente con Rojas jugando por izquierda y Nacho Fernández por el otro costado. La primera chance se gestó tras un centro que mandó Licht desde la izquierda, hubo un rebote y ni Rojas ni Vegetti pudieron conectar esa pelota que había quedado boyando en el área. Y enseguida, Sarulyte rechazó mal un pelotazo frontal. Le quedó el balón a Vegetti quien apenas saliendo del area por izquierda, le pudo pegar con el arquero adelantado y el balón se fue rozando el palo derecho. Después se desinfló el Lobo, perdió presencia en el medio, declinaron sus volantes, hizo agua en la contención y Arsenal se le vivo encima. Y allí estuvo Monetti para salvar “las papas”.

A los 13’ le tapó un remate cruzado a Zelaya que se había filtrado por la derecha. Seis minutos después, tras un tiro libre, Sarulyte metió la adentro del area y Zelaya, con medio giro, remato bien, pero Monetti en granb reacción lo tapói contra el palo izquierdo. A los 24’ tras una pared entre Zelaya y Palacios, éste ultimo remató pero el arquero del Lobo contuvo en dos tiempos. Después existió un tiro largo de Palacios que también atrapó Monetti, quien, por si fuera poco, a los 30’ evitó a puro reflejos que Nacho Fernández, de cabeza, venciera su propia valla en un intento fallido por rechazar una pelota que Alemán había mandado al área en un tiro libre. No podía esperarse otra cosa en el complemento que un equipo soltara amarras y fuera para adelante (Gimnasia) y otro que se cerrara atrás y buscara sorprender con alguna réplica. Y estas obligaciones no hicieron otra cosa que un partido tan discreto como olvidable. El técnico Marcelo Bielsa decía que “cuando se dispone de la pelota hay que desmarcarse. ¿Y por qué desmarcarse? Para que la posesión de la pelota y el avance sean más fluidos. Las posiciones fijas, sin movimiento, hacen más perceptible la formación de las líneas para el rival”. Y alertaba en cuanto a que ese desmarque podría generar desórden, y eso lo que, en la práctica, le sucedió anoche al Lobo. Que fue, es cierto, pero equivocando los caminos, con muchos centros sin ton ni son, con imprecisiones (el nivel individual fue muy pobre), sin peso en el área y resolviendo mal las jugadas con pelota detenida, facilitando de esta manera el trabajo del local que casi no sufrió apremios para quedarse al final con todo.

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