Es otra de las actividades que se realiza en Puerto Libre, en Martínez, donde funciona “Juventud Prolongada”, el Programa de la Tercera Edad del Municipio.
Tras una entrada en calor de pie, la profesora de Educación Física, Natalia Giordano, cuenta que la clase se dicta todas las mañanas durante 45 minutos. “Desde una silla los abuelos trabajan toda la movilidad del cuerpo, las articulaciones; es decir, todo lo que se puede hacer en una colchoneta, lo hacen en una silla”.
Desde un pequeño escenario donde realiza los movimientos que los adultos mayores repiten, Giordano aseguró que los beneficios son muchos para la tercera edad, “mejora su rendimiento físico, sus dolores se calman y lo más importante es que los abuelos se divierten en la clase”, aseveró la profesora.
Después de realizar una serie de repeticiones subiendo y bajando sus brazos, Marta Moreda, de 71 años, dice con una sonrisa: “Hago esta clase porque me devuelve vida”.
Jesús Lage, de 80, también contó su experiencia: “Se afloja mi cuerpo, me pone feliz, comparto muchas cosas con mis compañeros. Esta clase es para recomendar porque mover el cuerpo cambia el ánimo y los dolores se van”.
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