León Gieco: Seguiré buscando hasta el último de los días

León Gieco: Seguiré buscando hasta el último de los días
León Gieco va mañana a la Plaza de la Música. Presenta disco nuevo, y asegura que va por más.

Con la cantidad de aterrizajes que tiene por Córdoba, parece increíble que León Gieco no haya tocado nunca en Plaza de la Música/La Vieja Usina. Pero eso finalmente ocurrirá el viernes a las 21.30, y será para presentar su nuevo disco, Verdaderas canciones de amor, y, por supuesto, repasar varios de sus clásicos.

“Siempre está bueno cantar en Córdoba. Tengo mucho aprecio por la tierra del cuarteto. Siempre llevo una estampita de Leonor Marzano”, apunta del otro lado de la línea. Por supuesto, Leonor no es la única: “También tengo la estampita de Osvaldo Pugliese y de Sixto Palavecino, con esos tres estamos salvados”, agrega entre risas.

Gieco cuenta que Verdaderas canciones de amor es hijo de una anécdota. “Viajando por Uruguay hace un par de años, desde Montevideo hacia Punta Ballena, vi un cartel que decía ‘goce del paisaje’. Ahí pensé que había algunas de mis canciones que podían ser útiles para hacer bajar la velocidad del auto, conducir relajado, atento, y, quizás, ‘gozar del paisaje’.

Pero hay otra anécdota: “Por esos días, una señora me dijo que yo siempre estoy haciendo canciones de protesta. ‘¿Cuándo va a hacer alguna canción de amor?’, me encaró, y yo me reí, pero después me puse a pensar: o no escuchó todos mis discos, o no descubre cuáles son mis canciones de amor”.

–Y te pusiste a trabajar.

–Sí. Me empecé a enumerar mis canciones de amor, y me empezó a gustar. Pero en lugar de un disco me salieron dos, entonces convencí a la compañía de que este disco venía con otro de regalo.

–Es también mirar para atrás, verte a la edad que ya tenés.

–Está bueno, además de tener canciones que grabé en Estados Unidos, como Sin querer. Está Sólo el amor, cantada con Silvio Rodríguez; está Una canción de amor, cantada con Sandro. Y la última parte del segundo disco son todas grabaciones viejas, históricas.

–Tenés un público muy transversal en edad. ¿A qué creés que se debe?

–La verdad, no sé el motivo más profundo. Lo que sé es que misteriosamente compuse canciones que se transformaron en atemporales. Mucha gente me pide Hombres de hierro, que fue la primera canción que compuse hace 42 años. Otra de las grandes sorpresas es que por el rumbo político que hemos tenido y la gran dictadura, en el año ‘86, ‘87, se empezaron a enseñar mis canciones en los colegios, y eso también prendió.

–Tuviste la fortuna de integrar el grupo de los que lograron seguir impactando en la gente.

–Es que a eso uno no lo hizo adrede. La onda mía es siempre la misma, los focos de lucha, hacer trabajos solidarios, poner canciones que nos representan, estar con el rock con el folclore. Es también una búsqueda mía, yo voy a seguir buscando hasta el último de mis días. Por ahí ese es el secreto

–También a lo mejor es haber tenido la destreza de haber pegado canciones que han sido terriblemente exitosas.

–Sí, pero yo no tengo una escuela de eso, nadie me mandó a componer estas canciones. Uno tiene la suerte de componer algún tipo de canción que a mucha gente le gusta. La verdad, cada vez quedamos menos y tenemos que explicar más cosas (risas), y no sé cómo explicarlas. Uno no se puede meter tanto dentro de uno. No soy de los que piensan que tiene que hacer la canción y también explicarla. No tengo todos los porqués. Aunque a lo mejor sabiendo eso no componés las canciones que estás componiendo. Ser tan consciente de eso no sé si es tan bueno.

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