El gremio se apresta a incorporar esta demanda en las paritarias que se abrirán en marzo. En el municipio se analiza un llamado a concursos abiertos negociado con el Suoem.
Este último planteo tendrá como característica singular que Giacomino no ha incorporado ni uno de los 1.374 que revistan en esta categoría y que ingresaron al municipio antes del 10 de diciembre de 2007, cuando asumió en el cargo. Ya en marzo de 2008 logró que el Concejo le aprobara una ordenanza que congelaba las designaciones.
Aunque formalmente él firmó los decretos de designación de buena parte de esos 1.374 contratados, la decisión de incorporarlos le pertenece por entero a su predecesor en el cargo, Luis Juez, que incluso sumó contratados después del 2 de setiembre, cuando ni electoralmente se justificaba tamaño dispendio. En todo caso, la responsabilidad de Giacomino deviene de la entonces vigente y hoy disuelta sociedad política con su predecesor.
Pero el problema es sí completamente de él. Al punto que algo tendrá que hacer. Por una cuestión de elemental coherencia, debería ser con concursos abiertos que contemplen algún puntaje adicional a los que ya llevan tiempo en el cargo. Algo de esto ya se analiza en la Municipalidad, negociación con el gremio mediante.
Además, algo deberá resolver porque su poder político se ha volatilizado tanto que mal podría resistir una embestida del sindicato municipal. Este, en las últimas dos ediciones de las paritarias, ha civilizado sus reclamos, pero todos los cordobeses saben hasta dónde puede extremar sus demandas, más aún en un año electoral.
Adicionalmente, a más de tres años de haber asumido, Giacomino ya no puede soñar con endosarle a Juez un conflicto de proporciones y buscar en él un rédito que desgaste al ex intendente. Esto sucedió en las legislativas de 2009 pero su reedición es virtualmente imposible.
Existe otro factor que pesará en las demandas y en las decisiones municipales: la situación financiera del municipio ha mejorado sensiblemente en relación a la que existía en 2008. Esto será un factor de presión más para el gremio y una excusa menos para el Departamento Ejecutivo.


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