"Giacomino no debe avanzar en temas que limiten la futura gestión"

"Giacomino no debe avanzar en temas que limiten la futura gestión"
No duda de que gobernará la ciudad desde el 10 de diciembre. Pide que la actual gestión ya no tome decisiones sobre el transporte urbano, el servicio de basura ni el personal.
Les resta validez a las encuestas que son adversas a Oscar Aguad en la provincia, pero confía plenamente en las que lo dan a él como el próximo intendente de Córdoba en casi todos los escenarios posibles. Ramón Mestre, senador nacional y candidato a intendente por la UCR, elude con agilidad las preguntas políticas y, en cambio, exhibe carpetas con planes para cada área de la Municipalidad de Córdoba. En 
paralelo, le pide al intendente Daniel Giacomino que ya no 
tome decisiones que puedan limitar la capacidad de acción de su sucesor.

Asegura que tiene un proyecto y un equipo para enfrentar la compleja tarea de poner de pie a la ciudad y proyecta una gestión que, en los planes, es la continuidad de casi todo aquello que la memoria colectiva le atribuye a la intendencia de su padre, Ramón Mestre: insiste con el orden, dice que luego de reestructurar la administración y atender las urgencias –en primer lugar, las escuelas municipales– intentará terminar la avenida Costanera, obra insignia de su progenitor.

Mestre hijo ya no es tan duro cuando se refiere al gremio de los municipales (Suoem), aunque sus planes vaticinan batallas de peso: asegura que Tamse será privatizada y sostiene que Crese no puede estar a cargo de la basura de toda la ciudad, sino que se debe sumar a otra empresa privada.

–¿Cuál es el principal rival, el Frente Cívico o Unión por Córdoba?

–No pasa por partidos o dirigentes. Lo más importante es que seamos capaces de plantear que Córdoba necesita políticas públicas y consensos para hacer las transformaciones que se necesitan. El que sea elegido deberá tener herramientas para llevar adelante la gestión. Los cordobeses deberán estar atentos porque después de 12 años de desgobierno, escucharán propuestas de cosas irrealizables. Nosotros planteamos una acción muy realista. En cuatro años se puede recuperar la ciudad, pero requerirá un enorme esfuerzo. Y deberemos tener relación con la Nación y la Provincia para refederalizar la Argentina y que nos devuelvan los recursos que nos han llevado. Córdoba debe reclamar esos recursos y no lo ha hecho.

–Si lo eligen intendente, ¿qué ciudad encontrará?

–Una ciudad con muchas complicaciones, detenida, que desperdició la oportunidad que había significado la planificación en las décadas del ’80 y el ’90. En el desorden que hay en la ciudad es prioritario trabajar en el orden y la administración, para tener control, trabajar puertas adentro del municipio. Y una vez ordenado, hacer las tareas de progreso que requiere la ciudad. Hay una situación de emergencia en términos sanitarios, de movilidad, de infraestructura y económica. Hoy hace falta más que nunca firmeza, un equipo de gobierno, que pueda llevar adelante la gestión y también un partido político. En los últimos 12 años tuvimos intendentes débiles, improvisados, sin un plan, sin equipos y, lo que es peor, utilizando la administración para armar una estructura política.

–Pareciera que el margen de acción de un intendente de Córdoba está muy acotado, con un presupuesto muy comprometido y corporaciones muy poderosas.

–Por eso debemos ser capaces de plantear una propuesta consensuada y tener claro que queremos hacer una gestión con una fuerte impronta del intendente, que es quien debe fijar cómo se desarrolla la ciudad hacia 2030; es decir, echar las bases del crecimiento para tener una ciudad con desarrollo. Hay prioridades a llevar adelante en la gestión que significarán poder contar con los recursos necesarios para hacer las obras y prestar los servicios que la ciudad necesita. Trabajamos en la construcción de un plan económico cuatrianual. La Municipalidad no puede ser una administración que sólo pone parches o es utilizada como una financiera para cambiar cheques. Tiene que haber metas, un plan que cada dos años se debe controlar. Esto lo venimos trabajando. Dentro de las prioridades está la decisión de restablecer el orden en la administración. Para eso el intendente debe tener un plan para aprovechar los recursos humanos; debe tener empleados capacitados, comprometidos y que dejen de tomar de rehenes a los ciu-dadanos.

–¿Qué hará con los empleados?

–Lo primero es saber con qué contamos. De acuerdo a los números, tenemos 10.036 empleados, pero queremos saber dónde trabajan y qué hacen, para organizar las tareas. Es importante que los empleados tengan una carrera administrativa en serio. Hoy tenemos concentrados muchos empleados en los cuadros superiores. Al no existir casi agentes en las categorías bajas, es muy difícil administrar la ciudad. Vamos a gobernar con la ordenanza bajo el brazo. A los empleados los queremos controlar y también queremos que vuelvan a tener el orgullo de ser municipales, que vuelvan a ponerse la camiseta de la ciudad y que seamos inteligentes y maduros para lograr un nuevo trato.

–¿Está de acuerdo con el tope del 50 por ciento de los recursos para el pago de salarios?

–El tope es algo ideal y óptimo. Hay muchos municipios que tienen equidad en prestación de obras y servicios sobre la base de no pasar el 50 por ciento en el gasto salarial. Conmigo, el que trabaja, que se quede tranquilo. El que no trabaja, no cobrará ninguno de los adicionales que hoy se cobran sin el debido control. Se van a poder evitar gastos superfluos para contar con los recursos necesarios para otras políticas. La prioridad tiene que ver con lo social, la salud y fundamentalmente la educación. Si no logramos fortalecer el sistema educativo en la periferia, estaríamos en una situación muy incómoda como administración.

–¿Qué decisiones de Giacomino le preocupan, en cuanto a que puedan condicionar la futura gestión?

–Hemos planteado que el sistema de prepago del boleto no debe ser adjudicado, ya que debe analizarse junto a la transformación del sistema de transporte y debe resolverlo la próxima gestión. Es un gran error que el intendente haya avanzado en la compra de colectivos articulados, que son la incompatibles con el servicio de trolebuses. En el tema ambiental, hay tantos errores de improvisación, que lo mejor sería que no se tome ninguna decisión. Quieren concesionar el enfardamiento de la basura, y eso producirá un perjuicio a aquellos que sean elegidos por la ciudadanía en relación al plan que ambiental que tengan para la ciudad. Lo mismo con la prórroga de las concesiones de las actuales prestatarias del servicio del transporte urbano de pasajeros: una está por vencer y la otra caduca en enero, y están pensando en una prórroga por un año y medio, lo que es otro error. Debería prorrogarse la que vence hasta mediados de 2012, para que el futuro intendente tenga el tiempo para llevar adelante una licitación global del sistema. También es importante que Giacomino no tome determinaciones sobre los 1.384 contratados, ni con ningún otro tema que limite a la futura gestión. El próximo intendente debe cumplir con la Carta Orgánica, que determina que los ingresos son por concurso.

–¿Planea tomar créditos si es intendente?

–Es necesario el financiamiento, sobre la base de una visión estratégica, para echar las bases de la Córdoba de 2030, para llevar adelante las obras de infraestructura. Me refiero a obras de desagües, la red domiciliaria de cloacas, la ampliación de la planta de tratamiento de líquidos cloacales, obras para mejorar la circulación en la ciudad. El municipio puede llevar adelante una política de financiamiento para hacer estas obras y no ahogarse económicamente.

–¿A qué ciudades observa al pensar proyectos para Córdoba?

–Me sorprende cómo está administrada Salta. También es notable la situación general de Mendoza. Santa Fe, es más chica, pero muy eficiente, y Rosario es un caso de análisis. Seguimos el ejemplo que significó Bogotá para la seguridad ciudadana; en relación la cultura, observamos lo que ha logrado Barcelona. En relación a las actividades productivas, hay muchas cosas a imitar en Zaragoza y su puerto seco.

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