En su último mensaje al Concejo Deliberante anunció la expropiación del terreno donde actualmente se realiza el enterramiento de la basura, y la inminente licitación de un sistema de “enfardado” de los residuos.
Como se preveía, Giacomino relató lo que para él ha sido una puesta en valor de la Municipalidad tras ese tsunami que fue la gestión de Luis Juez, citado entre línea en buena parte del discurso.
Entre los logros más importantes, mencionó un presupuesto ya casi equilibrado en 2010; el achicamiento del endeudamiento municipal (cercano a los $ 600 millones, menos del 25% del presupuesto vigente); y el cierre del ejercicio anterior con un 58% a sueldos sobre los gastos totales (un descenso de 14 puntos desde el momento de mayor incidencia del rubro en 2008, cuando comenzó a pagarse a los últimos 1.400 contratados por la anterior administración).
Giacomino pasó revista a emprendimientos desarrollados en la ciudad, principalmente del servicio cloacal y en el sistema de desagües pluviales, y puso énfasis en la inminente inauguración del nuevo hospital de la zona sur, que terminará demandando inversiones por 9,4 millones de Euros, aportados íntegramente por el gobierno de España y sin carga alguna para el municipio.
Tantos desagües como cloacas y nuevo hospital, han sido construidos con aportes de otras jurisdicciones. La verdad es que se le podrán criticar muchas cosas a este intendente, pero no su disposición para golpear puertas y obtener ayuda. Por eso hizo especial mención de las buenas y redituables relaciones que en los más de tres años ha cultivado con el gobierno provincial, el principal ejecutor de obra pública en la ciudad desde hace muchos años.
Expropiación y licitación
Hacia adelante, el intendente hizo dos anuncios importantes. El primero, ya insinuado por los $ 11 millones invertidos en ese lugar, es que esta semana enviará al Concejo un proyecto de expropiación del terreno donde actualmente se entierran los residuos. Será el punto final para este problema irresuelto después de varios ensayos fallidos que se abrieron como posibilidades para reemplazar la planta que desde hacia casi 30 años había funcionado en Bouwer.
El otro anuncio fue el llamado a licitación a fines de marzo de un sistema de tratamiento de los residuos, con una tecnología más al alcance que la muy sofisticada que propuso fallidamente Innviron. Consiste en un sistema de enfardado de la basura en “balas de alta densidad” que, ya deshidratada, es enterrada en un envoltorio final de polietileno.


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