Los funcionarios y los representantes de la empresa le bajaron los decibeles al enfrentamiento y le pusieron paños fríos a la confrontación. Hubo una reunión cordial.
Se acordó la creación de una comisión de consulta permanente para la atención de problemas que surgen diariamente. Este miércoles realizarán en colectivo una recorrida por distintos sectores que resultan conflictivos.
La Municipalidad de Santa Rosa y los representantes de Autobuses Santa Fe le pusieron paños fríos al enfrentamiento. Al menos mantuvieron un encuentro cordial, que se contrapone con los gestos de confrontación que se dedicaron en las últimas semanas.
En la reunión que se llevó a cabo este martes a la mañana también hubo representantes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Días atrás el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Román Molín, reveló que la empresa no está pagando las multas que se le hacen por diversos incumplimientos. La deuda que se acumula es cercana al millón de pesos, según dijo.
En el encuentro estuvieron presentes Mario Cortina -secretario de Obras Públicas-, Román Molín -secretario de Gobierno y Seguridad-, Raúl Ochoa -director de Tránsito-, Julio Llull -subdirector de Control e Inspección de Servicios Públicos- y empleados del área de transporte.
Estuvieron Julio Beverinotti y Sergio Vicente por Autobuses Santa Fe; en tanto que por la UTA participaron José Oses (secretario general), José Alvarez (secretario gremial) y Alejando Sosa (secretario adjunto).
En el encuentro se analizaron los recorridos de las líneas 7 y 1 para realizar pequeñas modificaciones que optimicen el servicio, se coordinaron ubicaciones de paradas, se evaluó la necesidad de mejorar los trabajos de reparación y mantenimiento de calles por las que circula el servicio, fundamentalmente las de tierra, y se renovó la “necesidad de dar continuidad” al proyecto generado oportunamente que prevé la instalación de sanitarios en distintas paradas.
Por otro parte, según informó el municipio, se acordó la creación de una comisión de consulta permanente entre la Municipalidad de Santa Rosa y la empresa, para la atención de problemas que surgen diariamente, agilizando la solución de los mismos.
También se resolvió que este miércoles se reúnan nuevamente para realizar en colectivo una recorrida por distintos sectores que resultan conflictivos: para el estacionamiento del micro o la ubicación de la parada, entre otros.
El encuentro es una suerte de tregua en la agitada relación que vienen manteniendo las partes. Molín fue el último funcionario que se quejó, con dureza, por los incumplimientos empresariales.
“Las multas se acumulan, hasta el momento no las ha pagado, ya están cerca del millón de pesos. El expediente se ha pasado a Asuntos Jurídicos para su cobrabilidad. Queremos hablar con la empresa, pero esto sigue sucediendo. Nos preocupa la gente, se levantan a trabajar o a ir al colegio y el micro no pasa. Son personas con cierta vulnerabilidad social. Se generan incomodidades y se deterioran situaciones económicas”, dijo Molín.
“Pretendemos que haya una empresa que cumpla el servicio y esto no pasa. La pregunta es si esta empresa está en condiciones. Lo estamos estudiando, y no es solo decisión del Ejecutivo, necesitamos consentimiento del Concejo Deliberante y creo que en ese sentido no habría problemas”, adelantó el funcionario. Dijo que “estamos trabajando en muchas áreas y esta ha sido la de mayor conflictividad desde el comienzo”.
Acerca de las multas que Autobuses no paga, Molín advirtió en ese momento que “existe la posibilidad de embargarle el pago de los subsidios. Pero tratamos de dialogar, no llegar a un extremo, pero cuando uno se cansa de las palabras, actúa”, avisó.
Explicó que la empresa “desde mediados de abril está con todos los equipos trabajando, eso es cierto, y ha mejorado el circuito de horarios. Pero no da respuesta frente a estos paros sorpresivos. Y hay una cierta responsabilidad del gremio, porque cuando no se pagan los sueldos hay otras medidas de fuerza tan eficaces como esas sin perjudicar a la gente. Si alguien sale a la mañana a esperar el colectivo y no pasa, es un perjuicio. La fuerza gremial actúa de manera arbitraria y sorpresiva”.
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