Por Ricardo Roa¿A quién se le puede ocurrir que dos cargueros ingleses amarren en el puerto de Ensenada para cargar combustible y seguir viaje hacia Malvinas ? Al intendente de Ensenada
Pero resultó que los dos barcos no son ingleses sino noruegos . Se trata del Normand Baltic y el Normand Skarven. De sus 22 tripulantes, 21 son argentinos . Fueron contratados por YPF para operar en puertos del sur, tienen todos los papeles en regla y nunca pensaron en ir a Malvinas. Secco, un ex radical ahora kirchnerista del grupo de los transversales, estaba tan lanzado que llegó a acusar al responsable del puerto de “privilegiar los negocios por encima de los sentimientos que hieren y ofenden a una comuna que ha dejado a muchos de sus hijos en la guerra de Malvinas”.
Si no fuese por lo que vendría después, todo habría sido como el montaje de una película cómica . Y entre lo que vino después apareció Quebracho, enterado de una convocatoria que el Gobierno nacional ignoraba. Llevó a uno de sus grupos de choque, que primero provocó destrozos en el puerto y luego en la destilería de YPF.
Pasado el mediodía y cuando ya estaba todo desplegado, el canciller Timerman trató de aclarar las cosas, naturalmente con un tweet . Y desde el Gabinete nacional, una llamada le advirtió al intendente: “Los barcos tienen permiso. Levantá todo eso”. Dos veces tarde: el papelón había sido cometido y la violencia de Quebracho era imparable .
Está claro que si queremos recuperar las Malvinas no hay que encargarle el trabajo a Secco . Y peor si Quebracho lo acompaña.

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