El año pasado, el Fiscal Federal de la Unidad de Asistencia para Causas por Violaciones a los Derechos Humanos, Abel Córdoba, confirmó en un programa televisivo que “más de 30 bahienses figuraban en la Nomina del Personal Civil de Inteligencia entre 1976 y 1983, entre ellos dos jueces en actividad, periodistas y fotógrafos".
En su momento, el magistrado explicó que “estaba sorprendido por su aparición en dicha nómina”, y aclaró que el realizó “trabajos administrativos en el año 80, durante 11 meses, dentro de la estructura del Ejército en Bahía Blanca, en una dependencia que sí es cierto, dependía de Inteligencia”.
“Mi padre estaba enfermo y por eso comencé a trabajar allí, fue durante 11 meses, hasta que mi padre murió, luego de esto pedí la baja, para irme a La Plata y finalizar mis estudios universitarios”, relató el magistrado a nuestra redacción. Respecto de su función específica, el juez de Faltas dijo que "más que nada debía leer los diarios y marcar los títulos y artículos que hablaban tanto a favor como en contra de gobierno de facto".
Luego de la confirmación por parte del ministerio de Justicia, de que efectivamente revistió funciones como “agente secreto”, y mientras el Concejo Deliberante evalúa si el juez de Faltas debe dejar o no su cargo, Ricardo Germani habló por primera vez sobre su paso por el servicio de inteligencia, durante los años 1980 y 1981.
“Yo admití mi paso por dicha dependencia del Ejército, aún antes de la confirmación del Ministerio y expliqué mi razones para tomar dicho trabajo”, comenzó diciendo en LA BRUJULA RADIO el juez Germani, quien antes que nada aclaró que siempre fue renuente a “hablar de cuestiones políticas, pero en este caso las circunstancias me llevan a hacerlo”.
Previo a acceder a contestar las diferentes preguntas, Germani pidió “delimitar el campo y diferenciar de qué vamos a hablar”.
“Por un lado hay que dejar en claro que no hay ninguna cuestión jurídica, y no lo digo yo, si no que el año pasado el juez Rafecas lo dejó en claro, es decir que no hay acusación y eso es lo más importante, dejar en claro que figurar en una lista no implica nada por si mismo”, manifestó Germani.
“Entonces – continuó Germani -, nos vamos de la cuestión jurídica y nos metemos en lo ético. En ese plano se planteó el motivo por el que yo no puse en mi curriculum mi trabajo en el Ejército, a lo que yo contesto que un paso laboral como ese no da lustre a ningún curriculum, y esa fue la relación que hice para no incluirlo, como no incluí otros trabajos, ya que no tiene relevancia academice, por eso no lo puse, y en todo caso, los datos que uno incluye o no en su curricula laboral, es materia disponible de quien lo confecciona, uno por ejemplo, no cuenta si trabajó en un delivery”.
Aclarados estos dos puntos, Ricardo Germani accedió a contestar las diferentes preguntas del equipo periodístico de LA BRUJULA RADIO.
-¿Cuál fue su función como agente secreto, y cuál vinculación con el ejercito?
- ¿Me lo pregunta desde lo ético o desde lo jurídico? Yo necesito que delimitemos el campo. Yo creo que no es jurídico, y esto es importante dejarlo claro, porque delimita si hablamos de si Germani tiene que ir preso o sólo le reprochamos algo que hizo y que no nos gusta. Sobre mi trabajo, es cierto que existió una ley del año 1971, que daba marco al mismo.
- Si, es una ley que por ejemplo dice que los agentes secretos tenían nombre de guerra, portaban armas y cobraban un plus por tareas riesgosas
- Yo no porte armas, eso era sólo un marco de un estado de revista, un protocolo, y una cosa es la característica del estado de revista y algo muy distinto lo que se da en la practica
- ¿Y cuál era su trabajo?
- Yo me dedicaba a la selección de información pública, periodística, es decir que no era información clasificada. Mi trabajo además, no tenía una direccionalidad. Y en este punto es necesario aclarar que no es lo mismo trabajar en el inicio del proceso, que en el año 81, cuando la dictadura ya estaba en retirada y en medio del diferendo limítrofe. En ese momento, estábamos con el coletazo del diferendo con Chile y se estaba gestando la guerra de Malvinas. En ese contexto, la información que tanto le preocupa a la gente respecto de que subrayaba yo, tenía que ver con recortes periodísticos vinculados con dichos y hechos de funcionarios nacionales y extranjeros que opinaban sobre como el gobierno llevaba adelante esos temas.
- ¿A eso se limitaba su función?
- Si, solo trabajaba con recortes periodísticos y aplicado a esa temática.
- Volvamos a su estado de revista…a las armas y su nombre de guerra…
- Yo no usé armas, sí puedo decirles que el sueldo era bueno, pero jamás en mi vida use un arma
- Lo importante es saber sobre su función. ¿Sabía que podía pasar con la actividad que usted realizaba, si podía afectar a alguna persona?
- No hay relación entre eso. Yo no le daba a conocer al público nada, el publico ya lo conocía porque era información pública, yo no denunciaba a nadie. Ahora, si usted me pregunta porque lo hacían, creo que lo que el gobierno quería era saber si la gente los apoyaba o no en ese camino.
- Pero luego se podían tomar medidas en contra de personas...
- ¿Le parece que si yo opinaba sobre un artículo de Morales Solá, el gobierno iba a desaparecer a esa persona…no le parece un absurdo? Nunca hice una relación de ese tipo.
- En los 80 aún se “marcaba” a las familias de desaparecidos. ¿Sabe si alguna persona que trabajaba con usted lo hizo?
- En absoluto, jamás escuché, no supe, ni tuve noticias que hicieran algo por el estilo, aunque les parezca difícil entenderlo.
- ¿En donde usted trabajaba, tenía acceso a otra información, a ficheros por ejemplo?, ¿Quien lo supervisaba?
- Yo trabajaba en las dependencias de calle Chiclana. Había jerarquías que no tenían relación con nosotros los contratados, o con mi estado de revista. Yo no tenía acceso a nada. Imagino que había personas con otra preparación y con otro tipo de responsabilidad, pero eso no me involucraba en absoluto. Pero además invito a tener presente que ya en el 81 había una apertura política, y ese paraguas o cobertura oscurantista, ya no estaba en el lugar donde yo trabajaba, seguramente estuvo, pero en los inicios, no en la época en la que yo trabajé allí
- ¿Cómo llega a Inteligencia?
- Yo vendía una promoción de libros por cupón y teníamos una organización en Bahía, vendiendo la suscripción. En un momento necesitábamos ampliar la venta y nos contactamos, pedimos permiso, para ingresar a Empleados de Comercio, en la Base Puerto Belgrano y en el Batallón del V Cuerpo del Ejército. La idea era ir con promotores y hacer una venta masiva. Así nos presentamos en el Batallón, ante la jefatura y en ese marco surgió la conversación, donde se nos ofreció a varios, pero particularmente a mi porque era el jefe de promotores, la posibilidad del trabajo, se me dijo que era un horario determinado, dentro de la Fuerza. En aquel tiempo lo que era ilegitimo, era el ejercicio del poder político tomado sin ser elegidos de un modo democrático, de facto, eso era lo ilegitimo, pero el Ejército, la Armada y la Marina, no tenían cuestionada su legitimidad, por lo tanto yo trabaje en un lugar que no era ilegal
- Creer que el servicio de inteligencia seleccionaba por casualidad a su personal es un poco ingenuo…
- Entiendo, pero así ocurrieron las cosas, fue así
- Toda esta cuestión hace ruido, porque usted es un juez de Faltas que debe corregir conductas y puede hasta ponerlo en inferioridad de condiciones desde lo moral y ético respecto de la gente
- Disiento. Podría poner el ejemplo del doctor Eugenio Zaffaroni, con quien generaciones enteras han estudiado, con quien no comparto pero me gustan sus criterios, una persona lucida y formada, que hoy no es cuestionado por causa de ética, pese a ser juez de ejecución en 1976 y haberlo dicho recién en el año 82, y para el no hay reproches. Tengo un respeto por él, y también por ejemplo por Elisa Carrió, quien también trabajo en el poder judicial desde el 76.
Del mismo modo que Germani quiso “delimitar el campo” al inicio de la entrevista, también pidió “dejar en claro dos cosas para concluir”.
“Por un lado, nada de lo que digo quiero que oscurezca lo esencial, y es que esto eriza la piel de las verdaderas víctimas, sus amigos y sus familiares y yo entiendo que les moleste”, indicó Germani.
El juez de Faltas puntualizó luego que “cuando se plantea la cuestión ética, se hace un juicio de valor moral, en un determinado contexto, pero ese criterio tiene que ser uniforme para todos. Me choca saber que hay un dossier para juzgar mi ética y otro para la de otros funcionarios, que también ocuparon cargos en la dictadura, lo dijeron tardíamente y que luego se reciclaron e incluso los votaron, es una ética boayer, donde se mira por el ojo de la cerradura y se ve sólo la mitad del campo”.
“Lopes tiene memoria selectiva y además está en campaña”
Mientras que el Concejo Deliberante sigue elevando pedidos de informes para saber cual fue el rol de Germani durante el año que trabajo en la dependencia militar, el ex intendente, pidió su renuncia de modo “urgente”. Mediante un comunicado, el destituido mandatario bahiense, dijo sentirse engañado por Germani, ya que éste nunca mencionó sus antecedentes como “agente secreto”.
A tales dichos, Germani respondió diciendo que “Lopes tiene memoria selectiva, hace 25 años que me conoce, conoce mi vida y mis antecedentes, iba a mi casa, tenía relación partidaria con mi finada madre, por lo que decir que desconocía mi pasado, corre por cuenta de él, y éste examen de credibilidad de Lopes ya se hizo en la justicia y desde lo institucional, y no le fue bien”
- ¿Usted dice que Lopes sabía?
- No voy a entrar en la minuciosidad porque no quiero debatir con él, pero si él quiere negar que desconoce episodios de mi vida, sabrá porque lo hace. Si me pregunta a mí los motivos, yo le digo que es muy simple: Lopes esté en campaña. No es halagüeño tener que explicar este tema ante tanta mirada prejuiciosa, y frente a esto, Lopes se adelanto, pero de ahí a decir que entregué gente, es decir, la imputación de un delito hay un espacio muy grande, y yo no voy a permitir que ni Lopes ni otra persona me impute hechos dañosos o agravios, porque no me lo merezco.
“Una cosa es que me digan que mi pasado no es bonito, y no se ve bien a la luz de estos días, puedo entenderlo, en principio porque lo comparto, fue un trabajo cualquiera que a los ojos de hoy entiendo que no se ve bien y la gente es muy sensible con este tema. Las víctimas y sus familiares me merecen el más profundo respeto y por eso entiendo que les pone la piel de gallina mi tema, pero de ahí a inmolarme por una imputación generalizada, no lo voy a hacer, porque no me corresponde”, finalizó Ricardo Germani.


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