Se retoman actividades laborales, las clases y actividades habituales. Los damnificados inician trámites para beneficios
Formalmente, la actividad se reinició el jueves pasado, cuando el gobierno provincial levantó el asueto administrativo y educativo que había decretado para el día anterior. Pero el regreso a los lugares de trabajo fue mínimo durante el resto de la semana pasada.
Miles de personas, directamente afectadas por la tormenta, debieron ocuparse de devolverle una mínima habitabilidad a sus casas, y de conseguir alimentos, agua potable, ropas, colchones y elementos de limpieza para iniciar esa gigantesca tarea, en medio de la angustia y el dolor por la noche de pesadilla que debieron sufrir. Centenares de familiares de las víctimas directas, a su vez, debieron abocarse a ayudarlas en esas tareas.
Así, comercios, oficinas y los más diversos ámbitos, aún cuando no hubieran sufrido la inundación, no pudieron trabajar por la ausencia forzosa de empleados y, en no pocos casos, de los propios dueños o directivos. Y en las escuelas se vivió un panorama similar, con alto ausentismo de docentes y alumnos.
Ayer, en cambio, aunque lentamente, los platenses comenzaron a retomar sus actividades habituales y la Ciudad empezó a recobrar ritmo. Un retorno que se expresó en una normalización de los diversos ámbitos de trabajo, con una mayor presencia de empleados.
También se registró en las escuelas una mayor asistencia de alumnos, aunque en varios establecimientos todavía el ausentism o es importante. De cualquier manera, en muchos colegios los directivos resolvieron que no se retomen aún los programas educativos, y se ponga el esfuerzo en la contención de los chicos.
Los camiones del Ejército a cargo de diversas actividades, los muebles en las veredas, los montículos de basura “no habitual”, producto de todos los bienes hogareños que el agua había inutilizado, ya no constituyeron ayer el paisaje dominante que se había recreado en numerosos barrios. Quedan, en algunas ramblas, hileras de autos con sus puertas y baúles abiertos, en busca de que el sol termine de secar los interiores. Pero buena parte de los afectados ya pudo volver a habitar sus viviendas y las tareas de reconstrucción continúan puertas adentro.
LARGAS COLAS EN EL NUEVO PAISAJE URBANO
Desde ayer, un nuevo elemento en el paisaje urbano son las largas filas de vecinos que comenzaron a tramitar en dependencias municipales la obtención de los certificados de su condición de damnificados por la tormenta, con los que podrán tramitar los créditos o subsidios que otorgan dependencias de los gobiernos nacional y provincial.
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