AHartos por la de inseguridad, ayer hubo una nueva protesta en Wilde por el asesinato de Javier Gallardo. Fuertes cuestionamientos al ministro Granados
En la movilización de anoche participaron ciudadanos de otras localidades del Conurbano, que también están afectadas por un flagelo que no para de crecer, a la par del evidente deterioro de las condiciones sociales ocasionadas por la fracasada política económica del kirchnerismo.
Por eso, además del rostro de Gallardo, en la marcha de ayer también se vieron imágenes, en las pancartas, de numerosas víctimas de la inseguridad, que perdieron la vida en los últimos años sólo por el hecho de tener un auto, una casa o, simplemente, unos pesos en el bolsillo.
A diferencia de los actos y las marchas convocadas por el gobierno K, donde sólo asisten militantes rentados y aplaudidores pagos que viven del Estado, lo que se vio ayer en las calles de Wilde fue el compromiso ciudadano auténtico. La gente demostró que no quiere quedarse con los brazos cruzados mientras sus familiares, amigos o vecinos, diariamente, caen producto de las balas de una delincuencia dispuesta a todo.
La indignación de la ciudadanía aumentó luego de haber escuchado al ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, reconocer que el personal policial que participó del episodio cometió un error y por ello dispuso el desplazamiento de los responsables de la comisaría. Sin embargo, sólo se quedó en eso. La conducción del Ministerio de Seguridad, hasta el momento, no hizo ningún tipo de autocrítica de por qué se llegó a esta situación crítica y angustiante. Granados no dijo nada de las deficiencias estructurales que arrastra la fuerza, con salarios que no son los mejores y carencias de todo tipo en lo que hace al armamento y los equipos que se necesitan para combatir el delito.
Si, como dice el ministro de Seguridad, el personal policial que concurrió al lugar donde fue asesinado Gallardo, tras un llamado al 911, no cumplió con el protocolo establecido, es por dos razones: por falta de preparación o porque la zona estaba liberada. En ambos casos, lo sucedido es de una gravedad mayúscula y pone seriamente en tela de juicio la conducción del Ministerio de Seguridad.
De hecho, desde que el llamado sheriff de Ezeiza asumió las riendas de la cartera de Seguridad, la ola de delitos no paró de crecer, situación que derivó en que se decretara el estado de emergencia el pasado 5 de abril. Desde ese momento a esta parte, sólo se escucharon anuncios y promesas del gobierno provincial. Pero los resultados concretos brillan por su ausencia.
Los vecinos de Wilde ya se habían movilizado el pasado 22 de abril, cuando cortaron la intersección de las calles Ayacucho y Tucumán y allí prendieron velas y realizaron un minuto de silencio en homenaje a Gallardo.

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