Alfredo Meckievi, hombre del denarvaísmo en la provincia de Buenos Aires, quien tiene una holgada carrera política en el territorio bonaerense, vino a visitar a Beto Rivas y su gente días atrás, e hizo una exposición de la actualidad de los partidos políticos, habló del oficialismo, de la oposición, de cómo se vislumbra el 2011, etc., en una reu-nión con partidarios y público en general que se realizó en Medium.
Meckievi habló en principio de un libro que editó hace un tiempo, en el que habla sobre el peronismo: "Lo edité a principios de los 2000. Producto de la crisis que atraviesa nuestro partido, el apogeo del kirchne-rismo, se plantea como una expresión política que teniendo base en el justicia-lismo en un principio, luego se aparta, y desconoce la simbología tradicional, cuando había llegado al gobierno desde nuestro partido".
El ex intendente de Dolores añadió que "muchos disen-timos con esa actitud, el llamado proceso trasversal, desde una definición en la que el justicialismo siempre fue un frente electoral, los peronistas estamos acostumbrados siempre a construir un espacio que verte-braba desde el justicialismo otras expresiones políticas, y creo que eso es saludable. Pero yo percibí que la intención era otra, que después se comprobó, entonces me puse a pensar en cuánta gente a lo largo de la historia de nuestro partido había querido terminar con él, a veces desde afuera, como la revolución de 1955, y otras desde adentro como en este caso. Y se da la paradoja de que estos intentos, algunos muy brutales y otros muy sutiles, nunca pudieron. En ese proceso político hay una historia, para mí muy valiosa, del símbolo de la ´No me olvides´ -así se llama el libro-, y que es lo que en su momento me llevó a editar este libro, que no es más que la recopilación de una serie de decretos y pasajes que prohibieron la utilización de nuestros símbolos y que los peronistas los reemplazaron por una flor. En memoria de lo que es la defensa de las convicciones y de las ideas, me pareció valioso hacer esta recopilación en torno a los varios intentos de eliminar al justicialismo y que no pudieron".
¿Cómo ve hoy la situación del peronismo?
- Hoy indudablemente la cosa ha cambiado y mucho desde que yo hice el libro, en ese momento era una expresión aislada, absolutamente solitaria y sin una perspectiva cercana en el tiempo para que esto se pudiera revertir.
Hoy la etapa es distinta, parece como indefectible el fracaso del kirchnerismo como concepción política, hoy la sociedad demanda una alternativa que plantee el diálogo, la racionalidad, la moderación, el equilibrio. Yo adhiero a un país en el que un gobernador dialogue con el intendente, con el presidente y con un ministro en términos que no sean extorsivos, el cambio de ´me das, te doy´, entendiendo que detrás hay gente, expectativas, pueblos, ciudadanos, que ven postergadas sus necesidades y sus aspiraciones.
Son pocos los políticos que entienden eso…
- Comparto, y no vengo de parte de una expresión de lo bueno, es como pienso. Toda fuerza política es compleja, esta etapa no se caracteriza por estas actitudes, por eso rescato y valoro que algunos creen que la historia empieza consigo mismo, cuando esto está todo cimentado en el esfuerzo anónimo de mucha gente. Recuerdo la vuelta a la democracia, yo soy de Dolores, y los concejales no cobrábamos dieta, había una contribución. Yo en 1973 tenía 18 ó 19 años, militaba en política, y los diputados con el dinero hacían otras cosas, arreglaban otro tipo de problemas, y no era por el beneficio económico, los intendentes si comparaban su sueldo con el de su actividad privada, se veían perjudicados, había una entrega, había gente que iba presa por defender una idea, y todo eso se fue desvirtuando, y creo que estamos en una etapa política en que la crisis de valores forma parte central del problema.
¿Eso no se da en todos los partidos?
- Sí, yo lo veo como un tema general, no es una imputación sólo de mi partido. Hoy la crisis es de personas y de valores. Nunca se vio este trasvasamiento permanente de un laso al otro y que la respuesta sea "me conviene", hoy hasta la sociedad justifica muchas veces que el intendente y el gobernador adhieran porque les conviene, y así incorporamos un desvalor, y nos fuimos acostumbrando.
¿Qué vacíos había cuando escribió el libro, que permitieron que prosperara el Frente para la Victoria?
- En mi caso particular, pertenezco a una Sección Electoral bastante grande, la Quinta, son 26 municipios, algunos de la envergadura de Mar del Plata, con 600 mil habitantes, y el pueblo más pequeño que es Tordillo, que tiene poco más de mil. Eramos un equipo casi generacional que nos sentíamos amigos y compañeros, y nuestras expectativas nunca hicieron pensar que ante una sirena que hacía que Ulises no se atara al palo mayor del barco, salieran todos disparados.
No tengo una respuesta concreta porque me sentí defraudado en mis afectos, y después, como consecuencia, en lo político. Parece que Kirchner encontró en esta metodología lo que yo en ese momento por lo menos no veía, que el vínculo no era el afecto sino plantear que cada hombre tiene un precio, algo que desde hace mucho tiempo se dice. La posibilidad de un cargo, un sueldo y demás, fue más convocante de lo que hubiéramos imaginado. Si hubieran corrido detrás de la convicción, los hubiera respetado.
Para que vuelva el pero-nismo que declama, ¿no es necesario que fracase del individualismo de quienes hoy lo conforman?
- Creo que es un proceso en el que uno puede señalar qué es lo que le parece, y que la respuesta empieza a mudar. Acá el dirigente que defrauda, lo hace a partir de expresar algo que después no hace. La gente que quiere un buen dirigente confía en lo que alguien expresa, y luego no es que la gente se equivoque, esa persona defrauda, y la gente está buscando, casi con desesperación, en quién confiar.
No hay disputa de programas de gobierno en la diri-gencia, son apuestas personales que están por encima de los partidos políticos. Hoy uno dice Duhalde, Carrió, De Narváez, Cobos, no decís, Partido Justicia-lista, Frente para la Victoria, Unión Cívica Radical. Antes cuando mencionabas un partido, estabas expresando una serie de cosas, hoy tratás de ver si lo que necesitás lo expresa determinada persona, eso es una crisis.
¿Quiénes fueron los responsables de ello?
- Creo que es el fracaso que la gente percibe en el deber ser que falta, soy de la teoría que la revolución más importante que falta hacer en el mundo no fue ninguna de las que pasaron, y es la más simple, consiste en que cada uno haga lo que tiene que hacer, cuando ello pase el cambio va a ser tremendo.
Hoy desde la política se ha fomentado y se ha especulado con el movimiento piquetero, con retacearle poder al intendente y crearle una ONG que maneje determinadas cosas, todo eso ha desestructurado el sistema. Y se vuelve a las fuentes respetando.
¿No es utópico pensar eso en Argentina?
- Probablemente; pero me parece que la demanda de la sociedad se empieza a instalar en esas cosas. Hay algo llamativo, en una encuesta que se les hizo a los que iban al Anses por la asignación por hijo nueva, el 74 por ciento dijo que no iba apoyar al gobierno que se lo estaba dando.
¿Eso es creíble?
- Bueno, un espacio como el que armó Francisco De Narváez, en el que estoy desde el comienzo, durante mucho tiempo transitábamos en absoluta soledad, no teníamos una estructura política para sostenernos, consiguió el respaldo mayoritario de la provincia de Buenos Aires y aún en el Conurbano, inexpugnable bastión, donde muchos no teníamos fiscales. Estoy seguro que ganamos por mayor margen del que ganamos, porque nos contaron los votos los adversarios donde no teníamos fiscales.
Yo en el kirchnerismo no creí nunca, ni en el primer momento, y no me sumé ni fui parte del mismo. No cuestiono a quienes lo hicieron, porque siento que entendían que el kirchne-rismo podía expresar aquello que decían y que no hicieron, muchos lo vieron en el transcurso del tiempo y mudaron su actitud.
Corren el riesgo de que mucha gente piense que lo que está armando la oposición es una nueva alianza, y está muy fresco el fracaso de De la Rúa…
- Seguro que Kirchner quiere una elección más; pero la gente nos dio un mandato en la elección anterior; pero no tenemos que confundirnos. Creo que la gente reclama de todo el arco opositor una actitud madura y adulta que transforme el mensaje en un proyecto que se pueda continuar y que por primera vez pasa después de terminado este período. Porque es increíble ver a la gente quejándose a lo largo y a lo ancho de la provincia; pero todos diciendo que el próximo gobierno, una vez concluido este, genere ese tipo de modificaciones.
No me gusta hablar de alianza, porque parece que es juntarse para una elección, creo que los frentes electorales tienen que tener una base programática, hay 10 puntos en los que no es difícil coincidir, porque la gente tampoco está reclamando un cambio brutal en la política económica.

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