Gente de buena madera

Gente de buena madera

Por primera vez, los carpinteros pilarenses se reunieron para festejar su día. Lo hicieron ayer al mediodía en Casa Lupo, comercio tradicional ubicado sobre ruta 25 y Alejandro Korn.

Allí celebraron el día de San José, patrono de quienes eligieron el noble oficio como modo de vida y en algunos de los casos, como hobby. Trabajadores y artesanos de la madera compartieron anécdotas y recordaron a sus maestros.

Unas 130 personas se vieron las caras en el galpón de la familia Lupo, a cargo de un comercio que se inició como carpintería en 1980 y que desde los 90 se dedica a la venta de materiales para los carpinteros de Pilar y alrededores.

“A raíz de conocer que en algunos pueblos del interior se festeja el día, surgió la posibilidad de poder hacerlo también acá”, señaló Gustavo Lupo, padre de la familia dedicada al comercio de la madera en Pilar, que se comprometió a repetir el festejo cada año.

Entre los agasajados se encontraban pilarenses que trabajan la madera desde muy jóvenes, algunos de ellos que lo hacen desde hace al menos medio siglo y otros que se están iniciando en el creativo trabajo de la confección de muebles.

Uno de ellos es Lionel Gonçalves, carpintero desde 1974, quien recordó a apellidos como Taroni, Linares, Tropiano y Sordo, mentores de varios de los hombres reunidos ayer. De este último, Lucas Sordo, y su taller de la calle Víctor Vergani, también habló el tornero Ricardo Caparroz, quien a los 13 años se metió en el taller de Sordo y comenzó a aprender el oficio desde la barrida del piso. “Uno terminaba la primaria y era estudiar o aprender oficios”, indicó el hombre de 49 años.

 

Traspaso

Entre los antiguos carpinteros en actividad que festejaron el primer encuentro se encontraba Carlos Zorrilla, con 72 años de edad y más de 50 en el oficio. “Mi padre me mandó a aprender algo y me metió en la carpintería”, señaló, alimentando la tendencia que se mantiene con los años. Es que también participaron del Día del Carpintero los más jóvenes, como Jonathan Palote, de 24 años. El joven, hijo y nieto de carpinteros, se vio tentado por los conocimientos que tenía a mano en la familia: “No quise estudiar más, me gustaba y me metí”. A pesar de su corta edad, ya tiene unos machucones en las manos y dedos, que le permiten bromear con el tema (como lo hizo la mayoría) “Si ves por acá, a la mayoría les faltan dedos”, señaló. Es que fue el ganador de uno de los premios que se sortearon en la tarde, y que por su corta edad, recibió chistosamente el rechazo de los más grandes que le gritaban: “Si tiene todos los dedos no es carpintero”.

 

Meticulosos

“Salía del colegio e iba al taller de mi viejo”, recordó Silvio Bisognin, tesorero de la Asociación Italiana de Pilar, quien a los 12 años comenzaba sus primeros pasos como carpintero, al que definió como “meticuloso en los detalles. Ahí está la diferencia entre el que es buen carpintero y el que no”.

Al mismo puerto llegó el candidato a intendente Daniel Liberé, que aprendió de observar el tallado de figuras de madera en botellas que realizaba su abuelo. Más aún, se detuvo en la capacidad que tiene el carpintero de decodificar el pedido de un cliente. “viene, te levanta las manos y te dice ‘quiero un mueble de tal manera’ y creen que así los interpretaste”, bromeó y en este sentido, sentenció que “cada mueble es un desafío”. 

 

“Es una profesión que te da creatividad. Cada mueble es un desafío”. 

Daniel Liberé. 

 

“Mi padre me mandó a aprender algo y me metí en la carpintería”. 

Carlos Zorrilla. 

 

Menú 

Sandwiches de lomito, choripán y cerveza, el menú del encuentro de ayer.

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