Para no quedarse sin combustible, el 75% de las estaciones fija topes a sus clientes. Sin solución inmediata.
En realidad, es una decisión de cada propietario según esté más o menos ajustado en disponibilidad de volúmenes. Mientras los complicados apelan a cupificar (para Amena ya son alrededor del 75% del total de expendedores en la provincia), otros tantos optan por vender sin restricciones hasta "quebrar" existencias, una postal compartida en Mendoza al tiempo que desde Buenos Aires fuentes de YPF aseguraban que "la situación tenderá a normalizarse en los próximos días a partir del ingreso de combustible desde el exterior".
Pero "los próximos días" no será pronto. La importación de 50 mil metros cúbicos (o 50 millones de litros) de nafta súper provenientes, se supo, del Golfo de México llevará más tiempo: concretamente, entre el despacho, llegada a destino de los barcos, trámites portuarios, internalización del volumen y distribución final, el plazo estimado es de 25 a 30 días.
¿Soporta el mercado una demora como ésa? La respuesta explica los aprietes del Gobierno contra Shell y Petrobrás para que eleven su capacidad de refinación bajo amenazas de mayores controles.
Como desde hace cuatro años, la política de imponer cupos en las entregas por parte de YPF hacia las estaciones, agravado por la oleada de clientes en busca de llenar tanques en un país con parque automotor que suma unas 550 mil unidades nuevas por año, es la principal razón esgrimida frente a las quejas. Muchos de los consultados remarcan cuál es la secuencia habitual: ante un pedido, lo más común es que reciban desde la destilería la mitad.
"La situación obliga, caso contrario no llegamos. Y sí, a pesar de estar acostumbrándose a la fuerza, se quejan bastante, pero los clientes saben porque lo hacemos", contaba ayer la dueña de la estación San Francisco, en Patricias y Necochea, Ciudad. Ayer por la tarde, a causa de una demanda agregada de 2 mil litros por turno, ya se había agotado la Fangio, y pese a los $ 50 impuestos como máximo quedaba gasoil y súper para sólo unas horas de venta sostenida.
"Hay cierta psicosis también que se siente más en las naftas", añade por su parte uno de los propietarios de otra estación en Luján, reafirmándolo con un dato: "el 70% de los despachos son rellenos de tanques, es decir, no pasan de $50 o $ 60". Allí aseguran que en lo que va de marzo hay quiebres diarios con una duración de entre 8 y 12 horas hasta la siguiente reposición.
Según la zona, algunos puntos de venta sienten la presión de distintas formas. Como la Monteverdi de Maipú, desde donde Paula Sánchez respiraba aliviada. "Veníamos de un quiebre y recibimos la mitad del pedido. La verdad, en los últimos días los clientes llamaban por teléfono todo el tiempo para saber si había gasoil y cuándo tendríamos". En otra estación de la misma empresa, en Godoy Cruz, el encargado Gabriel Sevilla aseveró que hay "una demanda 20% mayor de lo habitual".
Otra consecuencia de esta situación de escasez es un recorte en las formas de pago. Todavía no se observa la exigencia del contado "rabioso", aunque sí un límite que en ciertos casos incluye el débito y excluye al crédito en forma diferencial: como en la Jocolí de Las Heras, donde cargar gasoil y súper es sólo a cambio de efectivo.
En Mendoza, las estaciones YPF poseen un 70% del mercado. Para una fuente calificada de la compañía "se entrega según volúmenes históricos, y hasta con refuerzos. Pero todo responde a un cronograma racional".
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