Se manifestaban pidiendo justicia por Ilian, el niño de 5 años que falleció por un disparo en la cabeza cuando jugaba con otro menor de doce años en el barrio Ranqueles. Justo en ese momento estaba declarando el padre del menor y dueño de la escopeta. Rompieron una camioneta y se enfrentaron con la Policía.
Los familiares pretendían hacer más visible su protesta porque justo en ese momento estaba trasmitiendo el canal de noticias TN, que está cubriendo las alternativas del crimen de Carla Figueroa.
Los manifestantes cortaban la calle 22 entre 9 y 11, cuando vieron que sobre esa misma calle estaba estacionada la camioneta Chevrolet Coustom, propiedad del padre del niño de 12 años que accionó la escopeta que le costó la vida de Ilian y donde se produjo la tragedia.
Los vecinos rompieron todos los vidrios de la camioneta, patearon y saltaron sobre el rodado, y se enfrentaron con la Policía que trataba de impedir los daños. El dueño de la camioneta, Luis Cazenave, minutos antes había llegado al lugar junto a su esposa para realizar un trámite judicial en el Juzgado de la Familia y el Menor, relacionado con el crimen. Mientras estaba dentro del Juzgado se enteró y vio parte de los incidentes, por lo que inmediatamente subió a Fiscalía para radicar la denuncia por daño contra su vehículo.
Las corridas y enfrentamientos se reanudaron cuando los uniformados decidieron sacar la camioneta del lugar, para luego retirar todo el personal que permenecía sobre la calle 22. Luego los manifestantes se dispusieron a esperar que Cazenave saliera de Tribunales para enfrentarlo.
La mamá de Ilian, Jésica Fernández, reiteró desesperada ante los medios que "la muerte de mi hijo no fue un accidente, porque el chico de 12 años le dijo que mire por el caño de la escopeta y disparó". Para pedir luego que “ese chico tiene que ir a un Instituto de Menores porque mató a un criatura”, mientras insiste en que la Justicia también debe declarar la responsabilidad del padre del niño de disparó.
Recordemos que el hecho ocurrió el pasado 12 de noviembre en una casa de barrio Ranqueles, en la calle 531 entre 500 y 502. Jésica Fernández dejó a su hijo en la casa de los Cazenave, suegros de la joven madre, para que se lo cuiden por un par de horas porque ella debía ir hasta el Hospital Centeno para hacer atender a otro hijo. Cuando la mujer regresó la policía le dijo que había ocurrido un accidente grave, mientras su hijo estaba sin vida en el frente de la vivienda.
Los niños jugaban en una vieja camioneta amarilla estacionada en el patio del frente de la vivienda, mientras los mayores terminaban de cenar y escucharon la detonación. Los menores abrieron las puertas de la camioneta utilizada para fletes, donde el padre del mayor guardaba por costumbre una escopeta cargada y varios cartuchos.
La versión que ahora aporta la madré de la víctima es que el niño de 12 años le pidió a Ilian que mire por el caño de la escopeta y luego gatilló, mientras que insiste en que el autor del disparo está acostumbrado a manipular armas porque su padre se lo permite, y de hecho, contó que hace pocos meses le regaló un rifle.
El caso lo tomó el Fiscal Alejandro Gilardenghi, pero por tratarse de un menor como principal sospechoso, las actuaciones por "homicidio" fueron giradas al Juzgado del Menor y la Familia, mientras que en la Fiscalía aún se tramita el expediente por la "tenecia de arma", que ya se adelantó no tenía ningún tipo de registro.
Finalmente, pasado el mediodía y luego que Cazenave radicara la denuncia por daños, un móvil policial sin identificación y con tres comisarios a bordo, sacó a Cazenave y su esposa por la Alcaidía de Tribunales, sin que llegaran a generarse nuevos incidentes porque los familiares que se manifestaban se encontraban a varios metros, sin advertir los movimientos.
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