El gastronómico fue el rubro más afectado por el agua sucia

Restoranes y cafés aplicaron el ingenio para trabajar con normalidad. Malestar generalizado en los vecinos de barrios del Gran Mendoza. El servicio comenzó a mejorar en la tarde del martes.
Desde la noche del lunes hasta la tarde del ayer, los gastronómicos enfrentaban el problema del agua como podían. Algunos dejaron de vender café y todas las bebidas que requieren de agua potable. Otros utilizaban agua envasada que debieron comprar a último momento. Y los que cuentan con filtros especiales –la gran minoría– salvaron sus ventas en un día difícil.

El malhumor era casi palpable en las calles. Paula, una vecina de Luján, dijo que ni siquiera tenía agua. “Hablo con la mayoría y me dice que tiene agua, turbia, pero al menos tiene. Vivo en el centro de Luján y el servicio está cortado. Obvio que ni siquiera me avisaron”, dijo enojada.

En los barrios del Oeste del Gran Mendoza la turbidez era más importante. “Cuando abrí el surtidor a la mañana para lavarme los dientes no lo podía creer. Salía barro. Creí que yo era la mal informada, pero luego supe que mis vecinos tampoco estaban al tanto de que esto pasaría”, señaló Mirta Marchiori, en su casa del barrio Fusch.

Un día difícil

Para un rubro como el gastronómico, donde la higiene es regla de oro fueron horas difíciles las vividas entre lunes y martes. Propietarios y encargados debieron apelar al ingenio para “salvar” el día. Y las complicaciones no se notaron tanto en el centro, como en el Oeste del Gran Mendoza.

El centro comercial Palmares Open Mall fue uno de los más afectados y toda la galería gastronómica sufrió las consecuencias del agua sucia.

“No podemos vender café porque el agua viene muy mala. Hemos comprado bidones para lavar la vajilla y servir a los clientes que nos piden. Perdimos cualquier cantidad de ventas en el día de hoy”, señalaba Rita Llanos, encargada de uno de los tradicionales cafés de Palmares.

Otros locales hicieron trabajar sus máquinas especiales todo el día. “Contamos con aparatos que trabajan con sales y hasta 5 filtros. De modo que pudimos sortear el agua turbia”, contó Víctor Cuello, del café Bizarro.

En Ciudad hubo zonas con más problemas que otras. En un edificio ubicado en Mitre y Las Heras los reclamos fueron constantes. “El agua no es apta ni para bañarse. Tuve suerte de tener agua envasada de antemano y no necesité salir a comprar de urgencia, al menos para tomar”, dijo Bárbara Negri vecina del lugar.

Hacia la tarde, en una recorrida realizada por Diario UNO se pudo comprobar que el servicio tendía a normalizarse, aunque muchas personas hacían sus compras de agua mineral en los supermercados. “Vivo cerca del Shopping y no tuve agua sucia. Pero escuché la radio y vine a comprar agua mineral porque esto podría repetirse”, dijo Luis Tonelli.

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