Así lo expresó el ministro de Desarrollo Productivo, quien en diálogo con EL SIGLO recordó que gran parte del embalse de Termas de Río Hondo ocupa el territorio provincial. Aseguró que el Gobierno y los ingenios asumieron el compromiso de realizar las inversiones necesarias para terminar con la contaminación de la cuenca Salí-Dulce.
Con esas palabras, el ministro de Desarrollo Productivo de la Provincia, Jorge Gassembauer, se refirió a la polémica con Santiago del Estero por la contaminación que genera la industria azucarera tucumana en los ríos que desembocan el embalse de Termas de Río Hondo. Durante una entrevista con EL SIGLO, el funcionario tucumano aseguró que el Gobierno y los ingenios asumieron compromisos para realizar las inversiones y poner en marcha todas las acciones necesarias para dejar de arrojar vinaza a la cuenca Salí Dulce.
Además, el Ministro se mostró optimista sobre la zafra 2011 y advirtió sobre la necesidad de acompañar el programa de biocombustibles, con la producción del cupo de etanol asignado a Tucumán, para garantizar la previsibilidad de la actividad.
A continuación, la charla con el titular de la cartera productiva local:
Con la zafra prácticamente en marcha en la mayoría de los ingenios ¿Cuáles son las expectativas desde el Gobierno?
Por suerte la zafra está en marcha y esto es algo que para los que hemos participado de la industria azucarera es un momento de regocijo. Años atrás en el día de finalización de una campaña se iniciaba una incertidumbre entre los industriales, productores y trabajadores que no sabían si el año próximo habría o no habría zafra. Por suerte hemos superado esa situación, considero que vienen años auspiciosos para la actividad. Hay un esfuerzo importante de los productores y de los dueños de las fábricas, se ve en cada uno de los ingenios que se han hecho inversiones importantes y eso nos hace ser optimistas. El futuro de la industria madre de Tucumán, con la actitud que están tomando los sectores que integran la actividad, está asegurado.
La Estación Experimental (EEAOC) vaticinó que este año se produciría una zafra récord, con más de 1.500.000 toneladas de azúcar producida.¿Usted coincide con esos pronósticos?
Nosotros coincidimos con ese pronóstico, porque es un trabajo serio el que se ha realizado desde la EEAOC.
Hay 18.000 hectáreas más sembradas con caña en la provincia, lo que representa un 8 por ciento de crecimiento en el área de cultivo (en comparación con la zafra 2010). También hay una mejora en el rendimiento industrial porque los ingenios hicieron esfuerzos y tuvimos un año climáticamente muy bueno, por lo que si no se presenta un fenómeno como una helada severa, creemos que se alcanzará esa cifra (superior a las 1.500.000 toneladas).
¿Están dadas las condiciones para que se mantenga un buen precio del producto?
Esto depende mucho de la responsabilidad que asuman los productores e industriales, de exportar en tiempo y forma los excedentes. Con el gobernador José Alperovich hicimos una gestión importante ante el secretario de Comercio Guillermo Moreno y hay una decisión para que el precio se mantenga firme, no hay ninguna intención de que el precio de la bolsa de azúcar baje. Esto nos costó mucho esfuerzo y creo que la actividad va madurando en madurez, que hay un cambio de cultura, y esto permite presagiar una zafra en paz, que garantice un sostenimiento del precio del producto.
Se estima que en 2011 tampoco se llegará a cumplir con el cupo de producción de etanol en el marco del plan de biocombustibles ¿Cómo ve esa situación?
Hay que hacer un esfuerzo, porque lo que le va a dar previsibilidad a la industria azucarera es el bioetanol. Estos dos últimos años en Tucumán hemos tenido buenas zafras gracias a los valores del crudo, pero debemos recordar que la industria azucarera viene de 20 años de trabajo a quebranto, es una actividad sobreviviente de muy malas épocas y recién en estos dos últimos años fueron rentables. Estas ganancias los industriales las invirtieron en sus fábricas al igual que los productores, que invirtieron en sus campos. Esta es una actividad rentable, que deja sus ganancias en la provincia y mejora las condiciones de la gente. Pero no hay que perder de vista el esfuerzo grande que hay que hacer para aprovechar esta oportunidad histórica que se presenta con el plan de biocombustibles.
¿Cuál cree que es el principal desafío que tiene por delante la actividad?
Que se trabaje para que este crecimiento de la actividad sea sustentable y que el buen momento que atraviesa la industria vaya acompañado de una buena gestión en el tema ambiental
A propósito de este tema. ¿Cómo ve el Gobierno la presión que está ejerciendo Santiago del Estero para que la Justicia ordene el cierre de los ingenios y demás industrias acusados por la contaminación de la cuenca Salí-Dulce?
Creo que debemos entender tanto los santiagueños como los tucumanos y los demás habitantes de la cuenca que para frenar el tema de la contaminación hace falta una gran inversión y que lleva mucho tiempo. Se han hecho esfuerzos en ese sentido, la actividad citrícola es un ejemplo y hoy la actividad azucarera está acompañando el mismo camino. Primero hay que hacer las gestiones, luego avanzar con el tratamiento de efluentes y este es un proceso que lleva su tiempo, pero podemos asegurar que se va a hacer un proceso correcto para conseguirlo. Hay que tener en cuenta que el dique El Frontal también es de los tucumanos.
Es santiagueño para el turismo y es tucumano por las grandes extensiones de tierra que ocupa en nuestra provincia. Nos interesa el dique, nos interesan las Termas de Río Hondo y el turismo del Norte. Cuidamos tanto de esto como cualquier otra provincia de la región. Estamos trabajando todos los factores para que esta actividad sea sustentable y produzca en armonía con el medio ambiente.
¿Qué inversiones deben hacer los ingenios para dejar de contaminar con vinaza?
Se necesitan grandes extensiones de tierra y tecnología. Nosotros estamos adoptando como primera medida un programa piloto al que accedieron cuatro ingenios, a través del PRI (Plan de Reconversión Industrial), con financiación del Banco Mundial, que consiste en la construcción de vinazoductos para trasladar la vinaza a terrenos salinos-sódicos para su tratamiento. Con esto estamos evitando arrojar la vinaza al cause de los ríos. También hay otros métodos, con procesos físicos y químicos que están siendo analizados. En esta zafra funcionarán dos plantas de tratamiento modelos, como se hizo con el citrus, que van a probar y monitorear las distintas alternativas y de ahí va a surgir la alternativa que nos va a dar la solución definitiva. Creo que estamos muy cerca de lograr los objetivos, haciendo una buena gestión de la vinaza para evitar que vaya a los ríos, con el compromiso de los industriales y del Estado tucumano.


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