Garramuño se abstuvo de votar sobre la indemnización a Repsol

Finalmente decidió acompañar la decisión del Interbloque Federal. Manifestó su acuerdo con que el Estado recupere el manejo de la estrategia energética del país aunque expresó su desacuerdo con las formas en que se está haciendo.
El Senador Nacional Jorge Garramuño (MoPoF) anunció su abstención en la sesión en la que se trató la indemnización a la empresa española Repsol por la expropiación del 51 por ciento de las acciones que tenía de YPF. En sus fundamentos, el ex intendente de Ushuaia recordó que hace dos años, como Diputado Nacional le tocó asistir a “discursos grandilocuentes en los que se presentó la decisión del Gobierno como una gesta de la independencia y que a Repsol se le prometían castigos ejemplares. Nosotros acompañamos el proyecto porque consideramos que es estratégica la activa presencia del Estado en las decisiones respecto de la política energética del país”.

En su discurso frente al resto de los senadores, Garramuño describió todos los errores que se cometieron en los últimos años y que derivaron en “reservas en franco descenso, las puertas de los organismos multilaterales totalmente cerradas, baja o nula inversión por esta falta de seguridad jurídica, negros nubarrones en el futuro político y económico. Y yendo al acuerdo en sí, quiero marcar algunas situaciones encontradas… por un lado la valuación de los 5.000 millones de dólares con tasas realmente muy altas nos deja muchas dudas: ¿son realmente 600 millones los pasivos ambientales? ¿No serán mucho más altos? ¿Realmente es una tasación o se llegó a un acuerdo primero y luego se hizo la tasación? Porque si es así, estaríamos ante una burla, un delito, una falta de seriedad por parte de quienes intervinieron”.

Además, Garramuño reclamó que se defina claramente cuáles son los pasivos y los activos que les corresponden a las provincias respecto de la Nación “porque ya hemos sufrido durante muchos años, cuando nos pasaron la salud, nos pasaron la educación pero no nos pasaron los recursos y hoy tenemos a las provincias arrodilladas frente a la Nación y dejamos de ser un país federal para que las provincias pasen a ser empleados de un Gobierno Nacional que determina a quién le da plata y a quién no. Cansa que el federalismo tantas veces proclamado, pocas veces se cumpla”.

En el cierre, el Senador destacó “dos cosas a favor en el proyecto. La primera, básica, es que creemos que es estratégica la activa presencia del Estado en la política energética de la Nación. Tenemos que permitir la participación de capitales y empresas privadas, pero nunca se puede perder el poder del Estado en la búsqueda del bienestar general. Y la otra es que la Argentina se vuelve a insertar en el mundo globalizado, lugar que perdimos por los errores que cometimos”.

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