Garbe: “El Hospital está feo, sucio y con muchas roturas, pero todo es solucionable”

Garbe: “El Hospital está feo, sucio y con muchas roturas, pero todo es solucionable”
El flamante director del establecimiento sanitario habló de la crisis que atraviesa la institución, cruzó en duros términos a Adrián Pérez y advirtió que si desde el Ministerio de Salud provincial no le “responden”, no dudará en dar un paso al costado.

Mañana se cumplirán recién dos semanas de la asunción de Carlos Garbe como nuevo director ejecutivo del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Abraham Félix Piñeyro”.

En su despacho del primer piso del nosocomio, Garbe recibió a Democracia el viernes último y habló de la crisis que atraviesa el establecimiento sanitario, la herencia que le dejó Claudio Ricasoli y la incidencia de la política en su designación.

Además, le pegó duró al secretario general del gremio Cicop, Adrián Pérez, al punto de desmentirle que Daniel Urosevich haya sido designado como director asociado del hospital (una medalla que se había colgado el sindicalista en distintas apariciones mediáticas realizadas esta semana), y también advirtió que si desde el Ministerio de Salud bonaerense no le “responden”, no dudará en dar un paso al costado.

-¿Qué balance hace de estas casi dos semanas al frente del hospital?

-Fueron jornadas muy intensas. Estuvimos recorriendo los servicios, aunque a la mayoría los conocía por mi actividad de 35 años como médico de guardia. Más que nada fue realizar un repaso, observar cosas que uno ya sabía y ver cómo podemos hacer entre todos para solucionarlas. Acá somos alrededor de 800 personas y todos, absolutamente todos, tenemos que poner nuestra parte para que el hospital tenga la importancia que se merece en el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

-¿Qué diagnóstico hace sobre la actualidad del nosocomio?

-Hay falencias edilicias que están a la vista, se está mejorando un poco el tema de la limpieza y los insumos no están faltando en ningún servicio, a excepción de algunos de última generación para los diagnósticos por imágenes. Era tanta la demanda de elementos que fuimos tratando de ir cubriendo a medida que se nos iba presentando la necesidad.

- ¿Cómo califica el estado edilicio?

-En infraestructura estamos mal. Cualquiera que camina por los pasillos del hospital verá que los techos están rotos, lo mismo que la mampostería, pero todo es solucionable. Incluso hay un acuerdo con el Ministerio de Desarrollo de la Nación para que se vayan haciendo refacciones y reestructurando un poco el edificio para dejarlo en condiciones. Eso se va a ir cumpliendo por etapas pero por lo pronto ya se realizaron obras en el frente del establecimiento y hay un plan maestro que contempla la reconstrucción del lavadero, la cocina, la farmacia y otros sectores. Desgraciadamente el hospital está feo, sucio, le hace falta pintura en las paredes y de eso se podría encargar una empresa que hace trabajos de remodelación estética. Quedamos en seguir hablando la semana que viene.

- ¿Hay suficiente personal en el hospital?

-Pueden estar faltando algunos médicos de guardia y siete u ocho personas para la limpieza. Sabemos que en poco tiempo se nos va a jubilar la señora que está en el sector de costura, así que miraremos el currículum de la gente que lo ha presentado y veremos si podemos hallar a alguien con el perfil de personal que queremos. Por lo demás, en número de empleados estamos bien. Tenemos que organizar la tarea en consultorios externos, para que la atención de la demanda que se hace de 8 a 20 sea continuada y no se recargue el tratamiento sobre el sector de emergencia. Eso también está planificado y lo hemos charlado con los profesionales.

- ¿Y la seguridad? ¿Se va a reforzar? Hace pocos días hubo incidentes en el sector de quirófanos y en la zona de emergencia suelen registrarse peleas que ponen en peligro al personal y a otra gente que no tiene nada que ver con esos conflictos.

-(Sonríe) A veces me río porque cuando ocurre un episodio malo, trasciende, y de todo lo anterior no se entera nadie. En el hospital siempre fuimos agredidos. Yo tengo 35 años acá adentro y puedo decir que hemos recibido agresiones casi permanentes, porque pareciera que acá nadie quiera esperar, que a esta institución nadie la respeta. Si entra un herido grave, los familiares y amigos quieren ingresar a un sector que está invalidado para el público en general y eso deriva en rotura de vidrios, que hasta ahora fueron suplantados algunos por policarbonato otros por cartón. Lo que pasó el otro día (hace referencia a un episodio ocurrido con los familiares de Jonathan Corredera) fue algo que sucede con normalidad cuando arriba un herido grave. Hay que tener en cuenta que el chico fue trasladado desde la otra punta de la ciudad, se vino desangrando y cuando llegó presentaba un shock hipovolémico. Había que tratar de compensarlo, mientras el cirujano y el anestesista se preparaban para poder operarlo. Pero para que esto último ocurra, el paciente tiene que estar compensado, no es que se demora en atender. Lo que ocurrió fue que hubo tanto volumen de sangre perdida que no fue posible prepararlo para la intervención. Pero volviendo a su pregunta, se puso guardia policial, que se sumó al personal de seguridad privada, y desde ese momento no tuvimos más inconvenientes. Y la idea es poner tres rejas en lugares muy específicos. Entonces, a partir de las 20, se va a generar un circuito de circulación interna para el personal que está en actividad.

- ¿Dudó mucho en aceptar el cargo de director?

-Hace muchos años que se venía haciendo mención a mi nombre y nunca quise. Yo tengo 62, estoy más cerca de la jubilación que de la actividad plena, pero ver al hospital en las condiciones que estaba y cómo estaba siendo vapuleado me dio mucha lástima. No le echo la culpa a (Claudio) Ricasoli, pero sí pienso que él estaba como un boxeador cuando lo están por dejar nocaut, contra las cuerdas, mientras el árbitro deja que le sigan pegando. Y todo el mundo le pegaba, desde adentro, desde afuera, cualquiera que pasaba cerca le pegaba.

-¿Cree que él tuvo responsabilidad en que lo trataran de esa forma que usted describe?

- Yo no voy a analizar su gestión; estaría mal de mi parte andar evaluando y decir que la culpa fue del otro. Yo no dudé en aceptar porque creí que había necesidad de un recambio.

- ¿Coincide con Adrián Pérez en que hay un boicot contra el hospital?

- No, y no quiero hacer más comentarios porque no merece más respuesta que esa. Si me pongo a pensar, Adrián Pérez vive tirando bombas por todos lados. Yo lo quiero esperar, ver cómo se comporta y mientras tanto seguiré trabajando junto a Cristina Tejo, que es la directora asociada, y al resto de los que están a nuestro alrededor.

-También va a estar a Daniel Urosevich…

-No.

-¿No se suma a la dirección al final?

-No.

- Pero Pérez en la semana lo dio como un hecho y lo anunció por todos los medios…

-Sí, pero no hay nada de eso. Yo hablé esta mañana con el director de Hospitales y me dijo que no. Yo a Urosevich lo considero un amigo y un profesional extraordinario, y sé que si él hubiera recibido una propuesta, antes de aceptar me hubiera llamado para comunicármelo.

-¿Y por qué cree que Pérez dijo eso?

-No sé, yo a Pérez no lo entiendo y no lo voy a terminar entendiendo nunca.

-¿Usted es afiliado al gremio de él? Porque él se expresó orgulloso de que los tres directores fueran parte de Cicop…

-No, yo me desafilié en noviembre, salvo que ellos no hayan mandado la desafiliación. Y él sabe bien por qué me fui del gremio. No comparto muchas cosas, más allá que desde lo profesional lo admiro. No me gusta su exposición y la agresión permanente a todo lo que sea institucional; es necesario que paremos un poquito la agresividad. Sé que ahora va a salir a decir que yo no soy el más indicado para pedirle eso porque he peleado muchas veces, pero la diferencia es que no salgo agredir.

-El puesto de director es un cargo político ¿Siente que puede ser examinado con un rigor extra por la comunidad?

-Eso no me preocupa. A mí lo que me preocupa es hacer del hospital un lugar de referencia, que no tenga motivos de quejas para la gente. Si me encasillan dentro de “La Cámpora” o en “Kolina” o en el PJ, eso no me interesa. Quiero responderle a la sociedad.

-Tiene fama de temperamental ¿Va a manifestar ese mismo carácter ante las autoridades del Ministerio de Salud si no dan respuesta a sus demandas?

- Obviamente que sí. Como ya dije antes, queremos una gestión que transforme al hospital en un ámbito que contenga a todos. Y si no lo podemos cumplir porque desde arriba no nos apoyan, iré primero a reclamarles y a discutirles, y si no se dan los resultados esperados habrá que dar un paso al costado.

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