Nació prematuro y le realizaron una inusual operación cardíaca que le salvó la vida
El esfuerzo profesional y el avance científico hicieron una vez más que el hospital local, centro de referencia sanitario a nivel nacional, ganara una batalla contra la enfermedad y despejara las angustias de una familia preocupada por la vida de su hijo. Ivana Fernández y Julián Salazar, padres de Galo, viven en Bahía Blanca, son enfermeros y aún no pueden superar la emoción al hablar de la operación que le salvó la vida al pequeño.
“El nene es mellizo de Catalina, son sietemesinos, pero a él le detectaron en una ecografía que me hice en el embarazo, el problema, una transposición de los grandes vasos. Sabíamos que se tendría que operar, pero pese a que nos dijeron que era una operación sencilla, en su caso se hizo más riesgosa porque al momento de ser operado pesaba sólo un kilo ochocientos gramos”, asegura la mamá.
La familia llegó a La Plata el 20 de mayo, luego de que el bebé permaneciera 42 días internado en una sala neonatal asistido con respirador y sin registrar ningún progreso. Por ser enfermeros sus padres supieron con claridad que el nene tendría que ser intervenido para sobrevivir.
“El no tenía los pulmones desarrollados, pero tampoco se podía esperar que pasara mucho tiempo. Aunque fuera de bajo peso y prematuro tuvimos que asumir los riesgos de operarlo”, agrega Julián, su padre, mientras su hijo abre de manera vivaz sus ojos.
LOS PRIMEROS CASOS, EN 1975
Carlos Antelo, el médico que tuvo a su cargo la responsabilidad de operar al pequeño paciente explica que en 1975 se operaron los primeros casos, pero aún es inusual hacer esas intervenciones en pacientes prematuros. Según dijo, Galo nació con una cardiopatía congénita que es común y se da dos a uno en varones.
“El nene tenía migración inversa de grandes vasos y la comunicación interauricular e interventricular era pequeña, eso provocaba que no progresara en peso. Además presentaba oxígeno bajo en sangre. No había otro paliativo posible y su única alternativa era quirúrgica”, dice el profesional.
Pese a que los médicos esperaban que engordara un poco para que tuviera mayor fortaleza para afrontar la intervención, Galo no lograba progresar y por eso el 23 de mayo pasado se decidió someterlo a un switch arterial.
“Hubo que operar con cánulas muy pequeñas y no enfriarlo mucho para evitar que sangrara. Pero afortunadamente se traslocaron los vasos y coronarias y el nene mejoró, se alimenta a sonda y está previsto que en estos días vuelva a su casa”, apunta el médico con satisfacción.
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