Un acusado por fraude asesinó a tres personas, entre ellas un juez, en el Palacio de Justicia; luego escapó en un scooter
Un día de furia. Eso se vivió ayer en Milán, donde un hombre de 57 años, imputado por bancarrota fraudulenta,mató a tres personas y provocó pánico en el Palacio de Justicia en la hora pico. El sujeto, que logró escapar de los tribunales en su propio scooter, fue arrestado poco más tarde en las afueras de la ciudad. En problemas con la justicia por malos manejos económicos, al parecer estaba listo para seguir matando: "Quería vengarme de quienes me arruinaron", dijo al ser arrestado por los carabineros.
El episodio causó gran conmoción en la opinión pública italiana. Y fuertes polémicas acerca de la falta de seguridad y control en un lugar tan sensible como el inmenso Palacio de Justicia de Milán. Una ciudad que es la capital económica de Italia y que, por otro lado, en mayo próximo recibirá la Expo 2015, una exposición mundial de la que participarán más de 100 países.
Si bien en un primer momento se habló de un detector de metales que no había funcionado, luego trascendió que el protagonista de un verdadero día de terror en Milán, Claudio Giardiello, logró eludir los controles al ingresar por una entrada reservada a magistrados, periodistas y letrados. Para ello, fingió ser abogado mostrando una credencial falsa.
La furia homicida comenzó poco después de las 11, cuando, en un aula del tercer piso de los tribunales, luego de una discusión durante una audiencia dedicada a la bancarrota de su empresa inmobiliaria, Giardiello sacó una pistola y abrió fuego. Según las reconstrucciones, primero disparó nueve tiros contra su sobrino, Davide Limongelli, de 40 años y dos hijos, que quedó gravemente herido. Luego fue el turno de su ex abogado defensor Lorenzo Alberto Claris Appiani, de 37 años, a quien mató de un tiro a la altura del corazón. Las últimas palabras de Appiani, que estaba allí para testimoniar, fueron: "No tengo ningún problema en testimoniar, en la vida hay que tener coraje", según testigos. Otro disparo fue para Giorgio Erba, de 60 años y coimputado.
Pero la locura no terminó. Al bajar al segundo piso y cruzarse en la escalera con Stefano Vernao, ex contador suyo que luego se había vuelto uno de sus acreedores, Giardiello también le disparó y lo hirió en una pierna. Y fue a buscar a su estudio a su última víctima, el ex juez de quiebras Fernando Ciampi, testigo porque había emitido una sentencia por la bancarrota de una empresa vinculada con la quiebra de la inmobiliaria de Giardiello.
El estruendo del tiroteo enseguida provocó pánico y caos en el Palacio de Justicia. Pese a estar acorralado durante una hora, Giardiello logró fugarse en su moto. Pero media hora más tarde fue capturado en Vimercate, a unos 30 kilómetros del escenario del delito. Allí tenía pensado seguir con su vendetta y matar a Massimo D'Anzuoni, un socio que no se había presentado a la audiencia.
Nacido en Benevento, sur de Italia, pero residente en una zona al norte de Milán, Giardiello era dueño de diversas empresas con problemas financieros.
Como era de esperarse, el episodio provocó fuertes polémicas en cuanto a la falta de seguridad. El primer ministro, Matteo Renzi, admitió "fallas evidentes" y pidió rápidas investigaciones, aunque intentó calmar los ánimos al asegurar que "el país no está en un estado de terror"..
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