El Concejo, a través de un proyecto del radical Boasso, pretende sumarse a controles que se realizan en Buenos Aires y Entre Ríos. "La idea es prevenir sobre los riesgos de conducir habiendo consumido alguna sustancia", dicela iniciativa.
La propuesta prevé como autoridad de aplicación a la secretaria de Salud Pública municipal, que realizará los controles en conjunto con inspectores de tránsito en los operativos de alcoholemia. En los mismos, se efectuarán las pruebas en conductores mediante un dispositivo que permite detectar drogas psicoactivas en la saliva. Los nuevos kits consisten en una lengüeta que se apoya sobre la lengua, se absorbe la saliva y en unos minutos se obtiene el resultado.
El debate para implementar los controles de narcolemia en la comisión de Gobierno que preside la concejala Daniela León (UCR), comenzó con un planteo del titular de la bancada socialista, Manuel Sciutto, quien consideró que la autoridad de aplicación, por ser controles de tránsito, deberán depender de la secretaria de Gobierno. Frente a la pretensión de combinar los controles con una campaña de concientización sobre la donación de sangre, el edil oficialista dijo que son temas que "no deberían juntarse en un mismo operativo, por la tensión que generan".
Además, Sciutto objetó que no existen equipos en condiciones homologados por el INTI para poder efectuar los controles. "Queremos que se labren actas en la medida que haya instrumentos que estén en condiciones de cumplir esa función, porque después nos dicen que no tenemos equipos garantizados y que somos recaudadores", abundó. Según Boasso, en la provincia de Entre Ríos los instrumentos fueron autorizados por la división de Asuntos Jurídicos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, por lo que los controles se están realizando en Paraná, Gualeguaychú, Diamante y Victoria, entre otras.
Por su parte, el edil Roberto Sukerman (FpV) dijo apoyar la iniciativa pero solicitó que su redacción sea concreta para que se puedan establecer los controles. "Que no sea un examen invasivo, que tampoco se penalice a la persona que consume, y que además tenga la rigurosidad técnica necesaria y que sea evaluado en el menor tiempo posible", precisó el edil kirchnerista. Roy López Molina (PRO), en tanto, apuntó que el control en Buenos Aires funcionaba. La norma tiene como antecedente un proyecto de decreto de la concejala Laura Weskamp (PRO), que está en tratamiento en la comisión de Obras Públicas.
"No puede estar Rosario fuera de lo que es la legislación implementada en Capital Federal y en Entre Ríos", dijo Boasso. "Los reactivos están preparados para detectar el consumo de metanfetaminas, marihuana, éxtasis, cocaína", explicó el edil radical, para luego remarcar que los controles no apuntan a "criminalizar a quien consume, ya que uno de los artículos propone la prohibición de remitir la información a cualquier otro organismo público o privado".



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