Fuerzas de seguridad sirias mataron al menos a nueve personas y detuvieron a decenas más, incluyendo artistas e intelectuales, en las últimas 24 horas, denunciaron hoy activistas opositores.
Los operativos ocurrieron en la capital, Damasco, en la ciudad central de Homs y en la norteña provincia de Idleb y en una convulsa zona del noroeste de Siria fronteriza con Turquía, dijeron voceros de grupos opositores.
El presidente sirio, Bashar Al Assad, intenta contener una revuelta popular que hoy cumple cinco meses y que, según analistas, constituye el mayor desafío al control del poder político que su familia ejerce en Siria desde hace 40 años.
Grupos de derechos humanos sirios afirman que más de 1.600 personas murieron y unas 12.000 fueron detenidas en el marco de la represión del levantamiento, que comenzó el 15 de marzo inspirado en revoluciones prodemocráticas en otros países árabes.
Al menos siete personas murieron ayer a la tarde durante raids del Ejército en Idleb en la región de Jabal al-Zawiya, dijo Mustafa Oso, del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, citado por la cadena de noticias CNN.
Dos personas más fueron muertas ayer por policías que abrieron fuego contra una manifestación contra Assad en la provincia de Deir el-Zour, cerca de la frontera con Irak, en el este del país, dijeron los Comités de Coordinación Local.
La agencia de noticias estatal siria SANA afirmó que enmascarados intentaron cortar rutas en los alrededores de Deir el-Zour y forzaron a dueños de comercios a cerrar sus negocios.
La agencia agregó que hombres armados aterrorizaron a la gente y vandalizaron negocios cuyos dueños se negaron a cerrar.
Otra protesta pacífica en Damasco fue dispersada por fuerzas del orden que golpearon a los manifestantes y detuvieron a intelectuales, actores y artistas sirios, dijo Ammar Qurabi, de la Organización Nacional para los Derechos Humanos.
El gobierno sirio dice que la revuelta es una conspiración extranjera instrumentada por fanáticos religiosos y pandillas armadas.
Assad, no obstante, reconoce al mismo tiempo que algunas de las exigencias son legítimas y prometió reformas, pero las manifestaciones no se detuvieron.
Activistas también informaron de huelgas parciales en varias localidades y ciudades, incluyendo Homs y en el suburbio damasquino de Douma, informó la agencia de noticias Europa Press.
Los paros aumentan la presión económica sobre el gobierno, que ya experimenta grandes problemas para mantener a flote las actividades empresariales y comerciales en el país, según analistas.

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