Los fuertes vientos destruyeron el centro comunitario de “El Escondido”

Los fuertes vientos que se hicieron sentir durante los últimos meses dejaron más que un velero siniestrado en las aguas del Beagle. En la zona alta de Ushuaia, donde los asentamientos irregulares se abren camino entre el bosque, decenas de árboles no resistieron el vendaval y varios de ellos destruyeron precarias viviendas, entre ellas el centro comunitario del barrio “El Escondido”.
Tanto durante la década de los 90 como la que estamos concluyendo, centenares de arboles de lengas fueron arrancados de raíz por los fuertes vientos que azotaron el centro de la Isla. En esos casos, él área impactada se localizó donde los aserraderos próximos a Tolhuin habían abierto grandes franjas de bosque en su proceso de explotación maderera.

Los espacios descubiertos entre el frondoso follaje del bosque fueguino permitieron que el viento ingresara y azotara con fuerza extensos espacios donde antes existía una compacta masa arbórea protectora. Por lo que, sin el reparo natural, pudo percibirse desde el aire grandes zonas impactadas, donde la mano del hombre había modificado el ecosistema boscoso.

Sin embargo, lo que parecía una situación privativa del centro de la Isla, también se ha registrándose en el entorno de Ushuaia. Más específicamente, en la parte alta de la ciudad donde los asentamientos irregulares le han ganado espacio al bosque comunal, para construir cientos de casas y casillas precarias.

Tal es el caso del gran asentamiento que se conoce como “El Escondido”, como también al final de “antiguos leñadores” en el Valle de Andorra. En ambos sectores los vientos que vienen azotando desde el mes de octubre produjeron la caída de cientos de arboles añosos y en consecuencia una aceleración del proceso de erosión del suelo que terminó por quitarle el sustento a los pocos árboles que habían quedado en pié.

Días pasados, mientras la ciudad y los medios estábamos atentos al naufragio del velero de bandera polaca que se había declarado en emergencia en las proximidades de bahía Slogget, producto del temporal de viento y agua que azotó la Tierra del Fuego, el mismo meteoro hizo caer gran parte de los pocos árboles que habían sobrevivido en “El Escondido”, los cuales no solo cortaron los senderos y caminos internos sino además destruyó parcialmente algunas casas y, de manera íntegra, el precario salón donde funcionaba un centro comunitario, donde permanentemente hay niños realizando distintas actividades.

Aunque en esta oportunidad nadie salió lastimado, la naturaleza nos advierte y de manera frecuente cuáles son los resultados de los procesos de desforestación masiva y el riesgo que significa no contar con la protección natural de un bosque sin alteraciones.

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