Fuertes cuestionamientos a la Jefatura de Bomberos Voluntarios de Luján

Un grupo de bomberos que fueron sancionados denuncian a la cúpula de la institución. Cuestionan principalmente el proceder del jefe Luis Goenaga pero también del comandante (R) René Goenaga y del presidente del Consejo Directivo, Luis Brando. Entre otras cosas, afirman que son “autoritarios”, “no tienen dignidad” y consideran que deberían renunciar.
Desde afuera, nada parece alterar el ritmo de los bomberos. Cuando se los llama, llegan enseguida y cumplen con su deber. El buen concepto y la imagen ganada que tiene la comunidad con respecto a la institución, alcanzan niveles que rozan la excelencia desde hace bastante tiempo. Un prestigio obtenido sobre la base de la calidad y eficiencia de servicios que presta como así también acompañado por un crecimiento sostenido a lo largo de los años.

Aspectos que se reflejan en el parque automotor y el equipamiento que posee la entidad. A tal punto esto es así, que sobresalen claramente con otros cuerpos voluntarios de la región.

Sin embargo, puertas adentro, la situación del Cuartel no parece ser la misma. Ese dicho popular “entre bomberos no se pisan la manguera”, esta vez dejó de tener sentido.

Desde hace un año y medio, un grupo de bomberos comenzó a cuestionar fuertemente a la dirigencia y esto le valió duras sanciones: algunos fueron exonerados y otros quedaron en disponibilidad procesal. La forma de proceder del alto mando fue puesta en duda por los afectados. Esto derivó en un conflicto interno pero que ahora se ventila puertas afuera del Cuartel General y deja en una posición, cuanto menos incómoda, a la Jefatura de los servidores públicos.

Tras aplicarse las sanciones las aguas no retomaron la calma. Los bomberos sancionados empezaron a indagar acerca de la situación legal de la institución como así también diferentes aspectos que rodean al mando superior. En consecuencia, llegaron a la conclusión de que Bomberos Voluntarios de Luján no sólo estaría “flojo de papeles” sino que quedó en el umbral de un escándalo sin precedentes en caso de que el órgano de contralor se expida ante el conflicto suscitado o, en su defecto, la situación llegue a la Justicia.

Esta semana, un grupo de bomberos se presentó en la redacción de EL CIVISMO. Se trata de servidores públicos con una antigüedad en el Cuartel que va desde los 4 hasta los 23 años de servicio. Varios de ellos son hijos de bomberos y sus apellidos están históricamente relacionados con la institución. Todos fueron desplazados, pero lejos de acatar lo resuelto por las autoridades bomberiles están dispuestos a dar a conocer ante la opinión pública su verdad y llegar “hasta las últimas consecuencias”. Pero siempre dejan en claro que la intención no es perjudicar a la entidad sino sacar a luz los manejos de una Jefatura a la que califican como “autoritaria” y que busca perpetuarse en el cargo valiéndose para ello de métodos poco claros y alejada de lo que fijan las reglamentaciones internas.

EL DETONANTE

Desde que fue sancionado, Darío Delorenzi no se quedó de brazos cruzados. Lleva invertido mucho tiempo y dinero como así también viene desandando un largo camino en el que descubrió una cadena de irregularidades que ponen de manifiesto la ausencia de mecanismo de control que tienen los Bomberos en general pero, según señaló, en particular los de Luján.

Para llegar a esta situación hay que remontarse a mediados de 2008, cuando la Jefatura de Bomberos Voluntarios decidió reorganizar el Cuartel aplicando un sistema de calificaciones con puntaje a los integrantes del Cuerpo Activo.

“A mediado de 2008 se hizo un sistema para reorganizar el Cuartel. El jefe tiene la facultad de hacerlo y aplicó un sistema que, a medida que fue pasando el tiempo, lo veíamos medio distorsionado. Había cosas que estaban bien y otras que había que corregir. A medida que nos fuimos interiorizando en el tema, algunas cosas se corrigieron y otras quedaron en la nebulosa”, dijo Delorenzi.

Los puntos que estaban “en la nebulosa” comenzaron a ser objetados por un grupo de bomberos. La Jefatura respondió que “estábamos en contra y desprestigiando la institución, que hacemos lo que queremos y otro tipo de frases parecidas que se les ocurre a algunos dirigentes de facto y autoritarios”, agregó.

A medida que el tiempo pasaba y los cuestionamientos no cesaban, la Jefatura comenzó a sentirse incómoda. “El jefe del Cuerpo, René Goenaga, le cede al segundo jefe (Luis Goenaga) para que proceda a aplicar el sistema de calificaciones”.

Los cuestionamientos al sistema de calificaciones siguieron y, sumado a las sanciones, hizo que la cuerda se tensara cada vez más. “Nosotros veíamos que era un elemento de castigo en vez de organización. Empezamos a analizar el marco legal y encontramos que no se respetaba la Ley 10.917, ni el Decreto 4.601, ni la Disposición 01-04. A medida que fuimos investigando la parte legal, nos dimos cuenta que ignorábamos muchas cosas”, relató Delorenzi.

Quienes no alcanzaban el puntaje mínimo (600 puntos) impuesto por la Jefatura, pasaban a ser “observados”. “Había falencias, ya que no coincidía con las leyes que nos regulan. El sistema de calificaciones no podía ser un elemento de castigo y nada tenía que ver con los reglamentos”, añadió.

A partir de estas nuevas objeciones, los bomberos Zomquis, Castro y Delorenzi fueron citados para que dieran explicaciones ante el entonces jefe del Cuerpo, René Goenaga, el sub comandante Luis Goenaga y el suboficial principal Miguel Ángel Schiaffino. “Cuando dije que el sistema de puntaje no coincidía con el marco regulador, Luis Goenaga me dijo: ‘Tenés dos caminos: la renuncia o el sumario administrativo”.

Si aceptaban la renuncia, al año siguiente tenían la posibilidad de reincorporarse al Cuerpo. Al optar por iniciar un sumario administrativo, comenzaba entonces a transitarse un largo proceso con derecho a defensa.

Delorenzi y el resto optaron por el sumario. Al parecer, a Luis Goenaga esto no le hizo mucha gracia. “Ellos manejan el Cuartel. Luis Goenaga dice que es el dueño del Cuartel. Un autoritario total, como un dirigente de facto que hace 20 años que está”, apuntó el bombero Carlos Heiras con 15 años en el Cuerpo Activo.

LOS “SEDICIOSOS”

A todo esto, desde la Jefatura acusaron a los bomberos Carlos Heiras, Juan Pablo Camerano y Nicolás Bentacourt de llevar a cabo “reuniones fuera del recinto del Cuartel de Bomberos con la intención de provocar un descabezamiento de la Jefatura”. Conclusión a la que arribó el 7 de septiembre de 2009 el Honorable Tribunal Institucional de Acción Individual presidido por el comandante general René Goenaga, el presidente del Consejo Directivo Luis Brando, el ayudante mayor Miguel Schiaffino, el ayudante principal Eduardo Iacopinelli y el oficial auxiliar Amadeo Villar tras un “concienzudo estudio del expediente”.

Heiras desmintió todo. “No hay nada de nada. Toda esta situación ha sido señalada por el dedo. Es decir, quien está en su contra le molesta y lo separan. Siempre lo cuestioné a Luis, dueño absoluto de esta institución y si no hicimos nada hasta el momento es porque no queremos perjudicar a la institución. Lo que queremos es que se haga Justicia. Estamos dispuestos a llegar hasta la Corte Suprema si es necesario hacerlo”, afirmó Heiras.

“A mí me hicieron un sumario –agregó- donde 18 personas declararon que no existió este hecho, pero tres, que son de la propia tropa, declararon que sí y nos exigieron la exoneración ante Defensa Civil, cuando ellos se reúnen en la quinta del señor (suboficial) Barrenechea o en la casa del señor Fernando Pérez o los acuerdos que hacen con Defensa Civil (DC) ¿esas no son reuniones sediciosas?”, se preguntó.

Heiras denunció también al ayudante principal Iacopinelli por “falso testimonio” porque, según dijo, “le hacen firmar el fallo y a mí me manifestó que Luis armó todo y que estaba todo cocinado. Yo tengo pruebas caligráficas que demuestran que Iacopinelli no estuvo presente. Estos sumarios son un mamarracho. No queremos ensuciar la institución sino que se haga Justicia”, insistió Heiras.

Según su punto de vista, “el problema en Bomberos son los Goenaga que se aferran al cargo con la intención de pasarse la llave entre ellos sin darle la oportunidad a gente más capaz. Por lo menos que rindan los exámenes como corresponde, no como todos estos personajes que (presuntamente) firmaron y los ascendieron”.

MÁS OBJECIONES

No conforme con las explicaciones que recibió de la comandancia, Delorenzi siguió paso a paso todos los estamentos que regula a este tipo de instituciones. Recorrió los cuarteles de Bomberos Voluntarios de Salto, San Isidro, Hurlingham, Garín, Campana, Zárate, Morón, Moreno en busca de un defensor, tal como lo indica el marco legal de los bomberos. Sin embargo, se encontró que nadie quería salir en defensa de un bombero de Luján. En todas estas ciudades la respuesta que recibió siempre fue la misma: Bomberos Voluntarios de Luján “no cumple con nada”, recordó Delorenzi.

Esto implica, explicó Delorenzi, que la institución local no forma parte de ninguna de las tres federaciones reconocidas como tal (Bonaerense, Centro Sur y de Buenos Aires) que en total agrupan a 242 cuarteles de la Provincia. Luján, por su parte, integra una cuarta federación llamada “2 de Junio” que sólo cuenta con 17 Cuerpos adheridos pero no alcanza al 10 por ciento que exige la Provincia (en este caso serían 24) para reconocerla como Federación. Por lo tanto, la “2 de Junio” en lugar de ser Federación, en lo formal y a los efectos legales, sería una especie de agrupación de unidades de Bomberos. Esto significaría que pierde muchos de los derechos, descubrió Delorenzi. Sin embargo, este detalle no habría sido dado a conocer por la Jefatura a sus subalternos. “Esas son maniobras mafiosas de los señores Goenaga y Brando porque la disposición 01-04 habla de tres Federaciones (Bonaerense, Centro Sur y la Provincia) pero la “2 de Junio” no está incluida”, dijeron los bomberos que dialogaron con EL CIVISMO. No obstante, estaría reconocida por el Consejo Nacional de Defensa Civil.

Pese a esto, Luis Goenaga se habría regido por disposiciones válidas pero sólo para cuarteles adheridos a algunas de las tres Federaciones oficialmente reconocidas. En un curso de capacitación entregó a los bomberos que luego fueron sancionados, un conjunto de normas pero con artículos tachados o directamente eliminados de la original. Por lo tanto, dedujeron que el sistema de calificación aplicado a los bomberos “rebeldes” y que disparó el enfrentamiento interno, no se ajustaría al marco legal. “No está homologado debido a que la institución local no está comprendida en algunas de las Federaciones”, puntualizaron.

Y esto facilitaría que se lleven a cabo otros asuntos que ahora también son cuestionados. “Hay gente que está retirada pero sigue ascendiendo y recibe el subsidio (el equivalente a una jubilación). Entre los artículos tachados aparece uno que dice: “el agrupamiento en Cuerpo Activo estará integrado por los bomberos voluntarios desde su ingreso y hasta cumplir los 60 años, y posea una actitud psicofísica adecuada para la prestación de los servicios. Podrán superar ese límite aquellos oficiales y jefes que demuestren, a criterio de la institución, idoneidad y aptitud psicofísica, realizándose anualmente controles médicos a tal fin”, leyó Delorenzi.

Sin embargo, la frase “podrá superar ese límite... lo tachó porque no le convenía porque el jefe tiene 74 años y no puede reunir las condiciones que se exige”. Para los bomberos sancionados, la intención es simple: que el apellido Goenaga perdure en el mando de la institución. Pero desde que salió a luz este punto, indicaron que René Goenaga debió dar un paso al costado.

“Por todo este movimiento, ahora lo sacaron”. Y la salida no habría sido de la mejor manera. “Entre Luis Brando y Luis Goenaga lo echaron a René Goenaga. Esto me lo dijo (Miguel Ángel) De Lorenzo (comandante Mayor de Bomberos Voluntarios y de la Dirección General de Defensa Civil). ‘Yo bajé línea a Luján y le dije a Goenaga: Viejo te tenés que ir. Si te quedás, te destruyo la institución porque estás pasado en 9 años, hiciste un sumario cuando no podés firmarlo, en otro te excusaste y tampoco pusiste la licencia que te tomaste”. Desde entonces, René Goenaga pasó a “cuarteles de invierno”.

ASUNTOS INTERNOS

Mientras tanto, el sistema de calificaciones que originó el conflicto nunca fue convalidado por la Dirección de Defensa Civil de la Provincia. Por lo tanto, las sanciones aplicadas dejarían de tener validez al tiempo que los sumarios abiertos también son motivos de controversia al encontrarse abultados expedientes que, en algunos casos, contienen fojas como si fueran pruebas “fehacientes”, bajo el membrete de la Jefatura de Bomberos pero con los renglones en blanco.

En resumen, Luis Goenaga “armó un sistema de calificaciones que modificó tres veces en tres años y con un marco regulatorio de acuerdo a su conveniencia pero apartado de los reglamentos vigentes y las leyes que rige a los Cuarteles y hasta ponen en duda el Código de Ética”, coincide en decir el grupo de bomberos separados.

En opinión de los sancionados, Defensa Civil no se expide por varias razones. Por empezar, porque los sumarios presentarían irregularidades. Segundo, porque Bomberos Voluntarios de Luján no está adherida como institución a cualquiera de las tres Federaciones. Y en tercer lugar, porque “hay amiguismo” entre René Goenaga y el máximo responsable de DC, aseveraron.

Mientras tanto, DC mantiene silencio en este asunto y esto se debería porque está en conocimiento que la Jefatura de Bomberos de Luján no habría respetado el derecho a la defensa de los sancionados ni se ajustaría a derecho en el procedimiento empleado para aplicar sanciones.

No obstante, cualquiera sea el fallo -si algún día se expide DC- los bomberos tienen otra carta en la manga: reclamar en la Justicia. Y ahí confían plenamente que la situación puede deparar otra cosa y el futuro de la Jefatura entonces podría verse en serios problemas.

Con todo, lanzaron duras críticas. Los Goenaga son “estafadores a la ilusión. Si tienen dignidad deberían renunciar porque están violando todos los marcos legales, no pertenecen a ninguna federación, no respetan la Ley 10.917”, señala Delorenzi. Bruno Echevarne agrega: “Hacen los reglamentos como quieren sin estar homologados”. “Ellos son jueces y verdugos. Ellos hacen el sumario, te investigan y te echan”, acotó Heiras.

Dicen, además, que la Jefatura actuó con “premeditación” y que cometió una serie de errores para dejar a un lado aquellas voces discordantes. “Ellos (por los Goenaga) quieren tapar todas las macanas utilizando la palabra institución cuando lo que hacen es vivir de arriba, de la plata del pueblo. No tenemos nada que esconder y las pruebas que tenemos las vamos a presentar donde corresponden y se sacará a luz que hay estafas también. No queremos la plata del pueblo sino que esto se revierta y quien tenga que dar un paso al costado que lo dé. Nos están discriminando por un capricho de los señores Luis Goenaga y el señor Brando”. (Heiras)

Los bomberos sancionados agradecen a los medios de comunicación por darles la oportunidad de dar a conocer esta situación. “¿Si la parte interna se maneja con autoritarismo y de esta manera, cómo estará manejada la parte económica?”, dijo Delorenzi.

Dos casos

Javier Pares presentó una denuncia ante el INADI por considerar discriminatorios los argumentos que lo obligaron a pasar a disponibilidad. Le cuestionaban su forma de proceder en la vida privada.

Otro caso llamativo, según contaron, fue la situación del bombero Fernando Pérez, quien estuvo a punto de renunciar debido a que entendía que no tenía posibilidades de ascender en la jerarquía. Finalmente logró su objetivo aunque a los pocos días se alejó de la institución.

Exonerados y en disponibilidad procesal

Los bomberos sancionados son:

- Darío Delorenzi, suboficial, 23 años en Bomberos. Llegó a ser premiado por su labor pero ahora se encuentra en disponibilidad procesal.

- Bruno Echevarne, suboficial bombero, 14 años en Bomberos, disponibilidad procesal.

- Javier Pares, bombero, 12 años en la institución, disponibilidad procesal.

- Marcos Zomquis, bombero, 8 años en la institución, disponibilidad procesal.

- Francisco Echevarne, bombero, 7 años en la institución, disponibilidad procesal.

- Cristián Castro, bombero, 6 años en la institución, disponibilidad procesal.

- Matías Castro, bombero, 4 años en la institución, disponibilidad procesal.

- Oscar Luis Heiras, ayudante, 15 años en Bomberos, exonerado.

- Nicolás Bentacourt, bombero 17 años, exonerado.

- Juan Pablo Camerano, 14 años, bombero, exonerado.

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