Fuerte respaldo de Cañada de Arias a la labor policial de la Patrulla Rural

El asalto ocurrido en el establecimiento “Los Laureles” y en un campo lindante, no hizo perder la confianza de los vecinos hacia la Patrulla Rural. Por el contrario, confirmó el apoyo de la sociedad de fomento rural hacia el personal que se desempeña en el Destacamento Policial.
La sociedad de fomento Cañada de Arias expresó todo su apoyo a la labor que lleva a cabo el personal del Destacamento Rural, luego del asalto cometido por una banda de unos siete delincuentes que asaltó, golpeó a quinteros bolivianos, desvalijó tres viviendas y se llevó un auto, una camioneta, un cuatriciclo, unos 8 mil pesos en dinero en efectivos y una considerable cantidad de elementos de valor.

A pesar que el hecho tuvo alta repercusión por sus características y también por haber ocurrido a unos 500 metros de la sede policial, para los fomentistas no deja de ser un caso aislado, aunque no por eso menos preocupante. “Nos sorprendió enormemente por la envergadura. Fue algo totalmente inusual y muy difícil de prevenir. No soy especialista policial pero evidentemente no pudo haber sido al voleo”, reconoció Alberto Casey, presidente de la sociedad de fomento Cañada de Arias. No obstante, consideraron que la labor que desarrolla el personal policial es altamente eficiente al tiempo que afirman sentirse mucho más seguros.

Con un área de cobertura de unas 15 mil hectáreas en el Partido de Luján, otras 6 mil en el Partido de General Rodríguez y un recorrido aproximado a los 80 km. (el 70 por ciento aproximado por caminos de tierra), desde la sociedad de fomento hicieron hincapié que los resultados en materia de seguridad son atribuibles a varias causas como la estabilidad en sus cargos de los policías que cumplen servicio en la Patrulla Rural, el respaldo y compromiso asumido de los productores agropecuarios en colaborar con la Policía como así también la implementación de algunas medidas preventivas que hicieron bajar considerablemente el índice delictivo que atravesaba la zona.

Casey explicó a EL CIVISMO que la buena relación que existe desde hace años entre los habitantes de la zona rural y la Policía con base en Cañada de Arias se debe en gran medida a un “sistema de consorcio voluntario” implementado entre las partes.

Desde la sociedad de fomento asumieron el compromiso de colaborar con el mantenimiento de los móviles, se hacen cargo del abastecimiento de combustible con un aporte fijo renovable año a año en gas oil y/o con dinero para reparar las unidades, y cedieron en comodato las instalaciones. Cada mes el vecino recibe un resumen de su estado de cuenta. Mientras que la Policía distribuyó a cada uno de los pobladores una cartilla con números de teléfonos y datos personales de todos los efectivos, entablándose de este modo un trato más personal y dando lugar a una amistad que se refleja en el simple hecho de darle la llave de sus campos para que ingresen cuando el momento lo requiere.

“Si bien no figura en el estatuto ese rol, desde hace un par de años nos fuimos involucrando en el tema de seguridad de la zona dada la situación que se vive. Una vez que el personal policial generó confianza, recién ahí empezó el círculo virtuoso en el cual el vecino empieza a apoyar al Destacamento”, explicó Casey.

CONFIANZA PLENA Y ESTABILIDAD

“A esta altura, no le exigimos nada a la Patrulla Rural porque los muchachos cumplen con su deber. Después de años de tener la misma gente, y ese es un punto clave, el policía se gana la confianza del vecino. Es clave que no haya rotación de policías. Es como el policía de la esquina porque el personal tiene mucho año acá, el trato es muy familiar y eso es muy bueno”, insistió.

Por su parte, el vocal Celso Aniel agregó que “si bien la inseguridad es una realidad, dentro de todo acá es una isla. Acá se trabaja mancomunadamente entre la sociedad de fomento y la Policía. Acá lo que se hace es concientizar a la gente de campo de que la problemática existe y está. Entonces, hay que tener los cuidados necesarios, estar intercomunicados con los celulares y la respuesta es inmediata. Exigimos pero tenemos que seguir colaborando. Con los medio que tienen, siempre están”.

Mas allá del importante hecho ocurrido hace unas pocas semanas, Casey señaló que la seguridad en la zona se divide en un “antes y después” del Destacamento. “Esto era tierra de nadie y en todos los campo hubo hechos delictivos y algunos muy pesados. Desde que está la Patrulla Rural, hubo tres hechos delictivos importantes: en 2009 el asalto en ‘Las Lilas’, el robo en lo de Furt que los agarraron y este último”.

“El balance es muy positivo. Simplemente con comparar el área que ocupa en el Partido de Luján con el índice delictivo, salvo la pequeña zona del Destacamento Rural de Pueblo Nuevo (ruta 34), es bajísimo. Si lo comparamos con la ruta 6, los hechos de ‘piratas del asfalto’ abundan y acá no se conoce ninguno”.

Ante este panorama, Casey piensa que si los vecinos se involucraran de la misma manera que lo hacen en la zona de Cañada de Arias y San Eladio con la Policía, posiblemente la situación cambiaría para mejor.

La piedra angular

Unas de las primeras medidas que acordaron policías y vecinos para volver a recobrar la tranquilidad fue prohibir la caza. Ante la sospecha que los cazadores furtivos eran en rigor personas que hacían trabajo de inteligencia en la zona para luego delinquir, se tomó la determinación de erradicar esta práctica.

Desde que no se permite la presencia de cazadores furtivos o “liebreros”, no sólo bajó el delito sino que ahora proliferan liebres, zorro, perdices y otras especies. La prohibición de cazar también alcanza a los propios vecinos y dueño de los campos. “Lo primero que se hizo fue librar la zona de liebreros, que son en definitiva quienes nosotros creemos que hacen inteligencia previa. Fue la piedra angular de la seguridad en la zona”, contó el presidente de la decana de las sociedades de fomento rurales de toda la Provincia.

Diagnóstico

Alberto Casey viene percibiendo que en los últimos años, desde el gobierno de la Provincia, “hay un déficit que se acrecienta” con respecto al apoyo hacia la Policía de Luján en general y hacia la Patrulla Rural de Cañada de Arias en particular. “Años atrás funcionaba con menos aporte de los vecinos. Hoy faltan recursos ya sean en efectivos, que es un problema de todo Luján, y en los recursos para que los policías desempeñen su trabajo. No puede ser que la sociedad de fomento tenga que comprar un vidrio antibala como tantas otras cosas. Me imagino que cuando los chalecos se venzan, vamos a tener que salir a juntar la plata para comprárselos. Esa realidad no se puede esconder porque está a la vista”, aseveró. Celso Aniel resumió el concepto al opinar que de parte de las autoridades gubernamentales “hay una falta de conciencia de la situación y las problemáticas rurales”.

Comentá la nota