Se niegan a que esté al frente de la transición; el régimen busca una "solución política"
Desde Roma, Ali al-Isawi, enviado por el gobierno rebelde para mantener conversaciones con el ejecutivo italiano, señaló que la oposición no aceptará el plan presentado por el régimen hace varios días en Londres y que pasaría por sustituir en el poder al líder libio por uno de sus hijos, según reveló anteayer The New York Times. "Es inaceptable que permanezca en el poder uno de los hijos de Khadafy. Todas estas personas están implicadas en las muertes de civiles", sostuvo el líder rebelde.
La propuesta vendría de Saif al-Islam y de Saadi, el futbolista profesional y empresario, aunque sería el más político Saif el destinado a ocupar la silla del padre y llevar a Libia hacia una democracia constitucional.
Ahora, la incógnita es saber qué piensa el coronel Khadafy de esa propuesta, ya que lleva varios días sin dar entrevistas ni hacer declaraciones. El líder libio reapareció ayer en público brevemente para saludar a decenas de partidarios concentrados a las afueras de su complejo residencial, según las imágenes emitidas por la televisión estatal. Khadafy, que llevaba dos semanas sin dar señales de vida, se limitó a saludar a sus seguidores haciendo el signo de la victoria con una mano.
Su hijo Saif al-Islam tenía previsto realizar ayer "un anuncio importante" en una conferencia de prensa que fue cancelada a última hora. En su lugar, quien habló ante la prensa internacional en Trípoli fue el vocero del régimen, Mussa Ibrahim, para insistir en que el gobierno apuesta por una "solución política" al conflicto armado. "Podríamos tener cualquier sistema político, cualquier cambio: constitución, elecciones, cualquier cosa, pero el líder debe impulsarlo", dijo Ibrahim, que no se refirió en ningún momento al plan de Saif al-Islam.
Al ser consultado por el contenido de las negociaciones entre el régimen libio y las potencias occidentales, el vocero gubernamental arremetió contra la posición de Occidente con respecto a Libia. "¿Quiénes son ellos [la coalición internacional] para decidir lo que los libios deben hacer?", se preguntó. El vocero del gobierno libio criticó a Italia por el respaldo que ayer les brindó a los rebeldes al reconocerlos como "único interlocutor legítimo" de Libia, en palabras del canciller italiano, Franco Frattini.
El delfín de Khadafy
Saif el-Islam, de 38 años, es el delfín de Khadafy, igualmente aclamado por el pueblo partidario de su padre. En octubre de 2009, este hombre elegante y carismático, de estudios superiores cursados en Londres, fue designado número dos del régimen por medio de una asamblea secreta de jefes tribales, líderes civiles y representantes de los congresos populares de base que se celebró en Sebha, ciudad en la que se crió políticamente su padre.
Es conocida la rivalidad con su hermano Mutassim, militar de carrera al que le gustan las fiestas privadas carísimas. Era el candidato a la sucesión y cayó en desgracia por una supuesta colaboración con una conspiración contra su padre en 2008. Las guerras intestinas entre los hermanos Khadafy le dieron más de un disgusto al coronel, especialmente las disputas entre Mutassim y Mohammed, otro de los hermanos, que se enfrentaron en los tribunales y a tiros por la posesión de una embotelladora de una marca de gaseosas.
Además del plan de los "niños Khadafy" y tras varias semanas de tira y afloja, efímeros avances y retiradas sucesivas en el frente, los contendientes del conflicto libio parecen dispuestos a sentarse a negociar. El evidente estancamiento de la guerra en el enclave petrolero de Brega ha precipitado el inicio del primer diálogo que reúne a todos los actores del conflicto.
Turquía, país musulmán, será el anfitrión de un proceso del que se tuvo conocimiento tras el envío a Grecia del viceministro de Relaciones Exteriores libio, Abdul Ati al-Obeid, hombre de confianza de Khadafy, que pidió ante todo el cese de los bombardeos de la Alianza Atlántica.
Desde Grecia, Al-Obeid se trasladó ayer a Ankara, donde se encuentran también un representante del Consejo Nacional de Transición -el gobierno provisional rebelde- y el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. La cita a tres bandas indicaría que las negociaciones van en serio.
Estos pequeños pasos para la paz han creado grandes esperanzas entre la población de Trípoli, asustada por los bombardeos de la OTAN y reacia a entrar en una guerra de larga duración con sus compatriotas del Este.
"Me gustaría decir que hay una pequeña esperanza de avanzar hacia una solución política o diplomática", dijo Dimitris Droutsas, ministro de Relaciones Exteriores de Grecia, tras el paso de Al-Obeid por su país. El canciller griego añadió que todavía es muy pronto para dar detalles de las soluciones contempladas por las partes.
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