Fuerte presión mundial sobre Siria tras la ofensiva

Italia, Brasil y Rusia endurecieron su postura; estudian sanciones
DAMASCO.- El aislamiento internacional de Siria se profundizaba ayer mientras el régimen intensificaba la represión de las protestas que desde marzo pasado amenazan la estabilidad del régimen autoritario del presidente Bashar al-Assad.

Rusia, un aliado clave de Damasco en el escenario internacional, se mostraba dispuesta ayer a apoyar las acciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que por segundo día consecutivo evaluaba posibles sanciones en Nueva York. En tanto, Italia llamaba a consultas a su embajador en el país árabe en rechazo a la represión en Siria.

La ciudad de Hama volvió a ser ayer el blanco principal de los bombardeos de la artillería y los tanques sirios, que causaron por lo menos cinco muertos, en la tercera jornada de violenta ofensiva militar tras el inicio del mes sagrado de Ramadán.

Las tropas y los miembros de las fuerzas paramilitares continuaron sus operaciones en Hama y otras zonas del país con el fin de acallar a los manifestantes que piden la caída de Al-Assad, que volvió a acusar a "grupos armados" de atacar a policías con armas de fuego y cócteles molotov.

Según los residentes de Hama, las tropas bombardearon los barrios de Janub Malab y Qusur, mientras que dos personas murieron en el puente de Al Mazareb y otras dos en la mezquita del sheikh Bashacr.

Debido a la restricción de movimientos de la prensa internacional, los grupos opositores informaban en sus páginas de Facebook que había francotiradores apostados por toda la ciudad y que los habitantes de Hama temen que las fuerzas de seguridad irrumpan en la ciudad.

Además, varios testigos indicaron que los ataques con armas pesadas afectaron a la mezquita de Al-Sharia cuando se realizaba la llamada a la oración del mediodía y que parte de su minarete quedó destrozada.

Activistas defensores de los derechos humanos dijeron que los ataques de las fuerzas de Al-Assad en las últimas 72 horas dejaron por lo menos 139 muertos, de los cuales 93 murieron en Hama.

Tras la escalada represiva de Damasco, el Consejo de Seguridad mantenía ayer una segunda ronda de consultas para acordar la condena y nuevas sanciones contra Siria.

Rusia y China, dos de los miembros permanentes del Consejo, habían amenazado con vetar cualquier declaración condenatoria, pero los funcionarios del Kremlin sugirieron ayer que podrían cambiar su posición.

Según declaraciones del embajador ruso ante la ONU, Vitali Tshurkin, Rusia estaría dispuesta a apoyar una resolución "si se trata de un texto que beneficie al pueblo sirio".

Pero el Consejo de Seguridad informó en horas posteriores que el Líbano y otros dos países -que no fueron nombrados pero se cree podrían ser Rusia y China- se negaban a aprobar el borrador de resolución que circula desde hace dos meses en el organismo internacional, pese a que no incluye sanciones.

Gran Bretaña, Francia, Alemania y Portugal, apoyados por Estados Unidos, quieren impulsar una resolución formal de condena contra gobierno sirio, mientras Brasil negociaba con la India y Sudáfrica otro proyecto que permitiría alcanzar un consenso entre los 15 miembros del foro para llamar a Siria a poner fin a la violencia contra manifestantes opositores.

Por su parte, el gobierno italiano retiró ayer a su embajador en Siria en protesta por la dura represión del régimen sirio. El canciller italiano, Franco Frattini, llamó en consultas a su embajador en Damasco, Achille Amerio, debido a "la horrible represión contra la población civil en Siria", según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Frattini propuso además que otros países de la Unión Europea (UE) sigan su ejemplo y retiren a sus embajadores en Siria. No obstante, la UE no prevé retirar a su embajador en Damasco. A cambio, la UE formalmente agregó ayer a otros cinco funcionarios sirios a una lista de 29 individuos encabezada por Al-Assad, a los que el bloque de 27 naciones ha sancionado con un congelamiento de activos y restricciones de viaje.

Organizaciones humanitarias han denunciado que desde marzo pasado la violencia estatal en Siria causó la muerte de por lo menos 2000 personas, de las cuales 1600 son civiles.

Comentá la nota