Desde las verdulerías locales afirman que los clientes compran de a una o dos unidades. Se consiguen por $ 39 pesos el kilo, pero con un escaso margen de ganancia para los comerciantes que, aseguran, deberían venderlos a $ 50.
Así lo afirmaron los comerciantes del sector, quienes admitieron que los costos son “desmedidos”.
“Hace bastante que vienen altos, pero en los últimos diez o doce días tuvieron una suba importante”, indicó Cristian Capricciosi, de la verdulería “Los cinco hermanos”, y detalló que en su comercio se consiguen por $ 39,90 el kilo.
“En realidad habría que venderlos a $ 45 o $ 50, pero tratamos de mantener el precio para no terminar tirándolos”, dijo.
“Algo se vende, pero la mayoría de los clientes compra menos cantidad”, agregó.
En la misma línea, el dueño de la verdulería Bufalino –de Urquiza y Moreno- afirmó: “El kilo de tomates lo tengo a $ 39, pero la gente lleva de a uno o dos y gasta $12 o $ 13 por cada uno”.
“Antes pagábamos $ 140 el cajón, después se fue a $ 250 y el último lo pagué $ 600”, detalló.
Optimista, el verdulero confió en que los costos disminuyan esta semana y arriesgó que “entre el lunes y el martes” probablemente ya se notará la baja.
Precios con distorsiones
En medio de las actuales distorsiones de precios que se presentan en frutas y verduras, la Comisión Directiva de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) salió a expresar en un comunicado que los altos precios al consumidor no son provocados por el productor, sino por las distorsiones que ocurren en la cadena de comercialización.
“Los productores sólo reciben una ínfima parte del precio que paga el consumidor por sus productos: en la cadena comercial, los precios llegan a aumentar hasta 14 veces desde que salen de las manos del productor”, afirmaron desde la entidad. En ese sentido, el comunicado destaca que la brecha entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el productor es excesivamente amplia en todos los productos.
“Algunos casos acentuados son: el limón, donde el productor apenas recibe 65 centavos y el consumidor paga $ 8,99 el kilo (1283% más); y la lechuga, donde el productor recibe $ 1,2 y el consumidor paga 900% más ($ 11,99)”, ejemplificaron.
En el caso del tomate, que en el mercado porteño se lo está vendiendo a casi $ 50 el kilo, el productor recibe menos del 20% de ese valor, es decir 9 pesos.
Según el informe de Came, el productor agropecuario y el consumidor minorista son los dos eslabones perjudicados por el formato de la cadena comercial.
Frente a esa realidad, “es necesario idear un sistema de compensaciones para que el productor pueda mejorar la ecuación de precios que recibe, y la población pueda abastecerse de productos básicos en la dieta alimentaria, a precios más adecuados en un país destacado por ser uno de los principales productores mundiales de muchas variedades de frutas y verduras”, afirmaron.
Para elaborar el informe, Came recopiló información de la Federación del Citrus de Entre Ríos, Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Federación Nacional de Productores de Papa, Sociedad de Quinteros de Santa Fe, Cooperativa Agroganadera Diaguita Ltda. Asociación de Productores de Alimentos del NOA (ALINOA) y algunas de las principales cadenas de hipermercados del país.
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