En 2009, las instituciones privadas casi igualaron en número de alumnos a las escuelas estatales. Un fenómeno que según los expertos, se debe a los días sin clase por las protestas gremiales y a una percepción de mayor calidad, que no siempre se verifica. Cuáles son las proyecciones actuales.
Sin embargo, si bien es cierto que el presupuesto para la educación privada creció, el problema es mucho más complejo. En principio, porque hay que considerar que las transferencias aumentaron porque creció notablemente la matrícula de alumnos, y consecuentemente la cantidad de docentes.
En cifras concretas -brindadas por la Dirección de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires-, la matrícula en el sector estatal en el período 2.006 - 2.009 permaneció prácticamente sin cambios, y hasta incluso experimentó un leve descenso. Pero en este mismo período, la matrícula del sector privado aumentó un 8,5%.
Yendo más atrás en el tiempo, si se compara el año 2.009 con el 2.000, se comprueba que el sector estatal aumentó un 2% su cantidad de matrículas en casi toda una década, mientras que el sector privado lo hizo en un 16%.
El dato más fuerte es que en el año 2009 la matrícula del sector privado, prácticamente, igualó a la estatal. Una tendencia iniciada durante la década del noventa, que provocó que el año pasado, por primera vez en la historia de la Ciudad de Buenos Aires haya casi tantos chicos estudiando en instituciones privadas como en escuelas públicas: 318 mil alumnos (equivalente al 49,7% del total) contra 322 mil (50,3%), sumando todos los niveles educativos.
Para el 2011, este fenómeno iría en aumento, si se corrobora que en 2006, la Dirección General de Educación De Gestión Privada recibió 353.996.971 pesos (lo que representa el 15.8 del presupuesto total del Ministerio), y en 2010 (sólo calculando hasta el 30 de junio) 439.073.291; el equivalente al 19.7 por ciento.
Según los especialistas, hay tres premisas que explican este movimiento, que implica un cambio masivo en la clase media: las escuelas privadas tienen una mejor calidad educativa, aseguran más días de clase ante las frecuentes huelgas docentes y cuentan con edificios en mejores condiciones. Cuestiones que pesan en el imaginario social, pero que no siempre encuentran un correlato que las sustente en la realidad.
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