Fueron a pasar el fin de semana largo de sus padres y les usurparon la casa

Fueron a pasar el fin de semana largo de sus padres y les usurparon la casa

Dos hermanos de 26 y 28 años fueron despojados de sus pertenencias por una familia que se instaló en su departamento de la calle Arenales al 7400. Violentaron la cerradura y se mudaron.

Pablo y Paula regresaron hoy a la madrugada a su casa del barrio Las Flores, pero no pudieron entrar. Una mujer con sus dos hijos adolescentes aprovecharon el fin de semana largo para instalarse en el departamento de la calle Arenales al 7400, al que le rompieron la cerradura para poder entrar.

La denuncia quedó radicada en la subcomisaría 3ª de Las Flores y esta mañana fue ratificada en Fiscalía por el padre de las víctimas, Reynaldo Bernardi. “El departamento es de mi hijo de 26 años, que vive con la hermana de 28 y la hija de ella, que es mi nieta de 7”, relató el hombre que se encargó de difundir el caso en distintos medios de la ciudad.

“El sábado al mediodía se vinieron a casa y se quedaron en familia aprovechando el fin de semana largo. Anoche, aproximadamente a la una lo llevo a mi hijo hasta su casa y cuando llegamos vemos movimientos raros, entonces llamamos al 911”, recordó. Les llamó la atención que “el lavarropas y la bicicleta estaban en el balcón” y la cerradura “estaba rota”.

Faltaban cosas

A los pocos minutos, un móvil policial llegó hasta el lugar y entrevistó a los denunciantes que le contaron de la situación y le indicaron cuál era el departamento, que está una cuadra al este de la avenida Blas Parera, casi en su intersección de Millán Medina, frente a una plaza.

“Entonces golpea la puerta, porque estaba todo oscuro. Abren y ahí vemos con la luz que adentro había una familia común, por eso el policía me mira como preguntándose qué estaba pasando”, continuó Bernardi. 

Ahí mismo el dueño de casa advierte que “faltaban la mesa, tres sillas y el televisor LED”, entre otras cosas como la ropa; “la cocina estaba y la cama la estaban usando”.

“Sigue ocupada”

Desconcertados por la situación, de pronto “aparece una mujer que nos dice que la casa estaba alquilada”, pero cuando “el policía le pide el contrato le dice que no lo tiene”.

“Yo bajé porque no daba más”, reconoció Bernardi, que se quedó hasta las cuatro de la madrugada en la comisaría para dejar constancia de las cosas que faltaban y para hablar con el fiscal de turno. 

Doce horas después de radicada la denuncia “la casa sigue ocupada por una señora y dos chicos de entre 14 y 16 años” y “mis hijos Pablo y Paula y mi nieta de 7 años están en mi casa. Es decir, los legales están en la calle y los ilegales bajo techo”, resumió el damnificado.

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