El juvenil defensor de Unión, de gran labor este domingo ante Colón, contó cómo vivió el partido, su duelo con Gigliotti, y la incidencia de su familia y la de Facundo Vega, el “hermano” que la vida le dio, en su presente futbolístico.
El cotejo ya había terminado. El 1 a 0 de Unión sobre Colón era un hecho, y por eso se justificaba el festejo del plantel lo más cerca posible de su gente, la que no había podido estar en las tribunas del 15 de Abril para ser testigo de la gran victoria. Todos los futbolistas y el cuerpo técnico se dirigieron al techo del Ipei para saludar a los cerca de 4.000 hinchas que colmaron la esquina de bulevar Pellegrini y avenida Freyre. Luego de un buen rato, cuando comenzaron a bajar, Emanuel Brítez, la figura del clásico, le concedió unos minutos a la cámara de “Paso a Paso”, y tras ello, a las “corridas”, le pregunté:
—¿Adónde vas a estar esta tarde?
—La verdad es que no sé, dame un par de horas y después llamame.
Así de sencilla fue la respuesta del juvenil defensor, acaso imaginando el porqué de la pregunta. Claro, la idea era tener la posibilidad de charlar con el futbolista más destacado del clásico y saber de sus sensaciones en este particular encuentro. El llamado se hizo y la cita se concretó, así de sencillo, tal como lo es el mismo Brítez.
“Estoy muy feliz. A mi papá le regalé la camiseta con la que jugué. En ella escribí que con ver feliz a mi familia, yo soy feliz”. Con una sonrisa en sus labios, “Ema” dijo: “Son un poco ‘pesados’, pero me siento muy orgulloso de tener una familia como la que tengo. No soy de expresar tanto mis sentimientos, soy algo serio en ese sentido, pero ellos saben que los amo con todo mi corazón, siempre les digo que estén tranquilos, que lo que hago lo hago por y para ellos, trabajo día a día para que a ellos les vaya bien”.
—¿Cómo viviste las horas previas?
—Arranqué el día con algunos nervios, no lo voy a negar. Quería que este partido llegara lo antes posible para sacarme la tristeza que tenía por dentro, porque después de perder con San Lorenzo no lloré ni una lágrima, todo eso que tenía contenido adentro lo quería sacar en este partido, y gracias a Dios me fue bien.
—¿Por eso el festejo, no sólo tuyo sino de todos?
—Es que merecíamos una victoria, por eso el desahogo al final. Al clásico lo teníamos que ganar como sea, lo había dicho antes, no sólo para la gente, que siempre nos apoyó, sino también una alegría para nosotros mismos, por el esfuerzo que hacemos día a día. Me siento muy orgulloso de formar parte de un grupo que se mata trabajando en cada entrenamiento, por eso pienso que es una alegría para nosotros, nuestras familias, y toda la gente de Unión. Al corazón lo entregamos en todos los partidos que jugamos, por más que los resultados no hayan sido buenos, hay que reconocer que este grupo dio todo.
—Será muy difícil olvidar lo que viviste hoy, ¿no?
—Olvidate. Este clásico siempre va a estar conmigo, no me lo olvido más. Fue mi primer clásico, y aunque haya sido sin gente en las tribunas, va a quedar grabado en mi vida. Pero ahora tengo que pensar que nos quedan tres partidos importantes, en los cuales tenemos que salir a jugar como lo hicimos hoy.
Auténtico y veraz
—¿Marcador de punta o central?
—En inferiores siempre jugué de marcador de punta derecha. Y en la reserva empecé a jugar de central, pero nunca tuve problemas de hacerlo en cualquiera de los dos puestos, me siento cómodo en las cuatro posiciones de la defensa, y para este partido, si Sava me decía que juegue de nueve, lo hacía.
—En Chaco, por la Copa Argentina, jugaste un muy buen partido, también como marcador central...
—Es cierto, a pesar de lo que pasó en el final (marró su penal en la definición). Quizás jugando de central sobresale más mi manera de jugar, pero no tengo problemas de jugar en cualquier lugar, si es por Unión, juego donde me pongan.
—¿Hasta cuándo?
—Si fuera por mí, me quedaría en Unión toda la vida, nací en Unión y pienso morir en Unión, pero mi futuro está en manos de mi representante. Él sabe que lo único que quiero es jugar, es lo que me gusta, y no pensar en esas cosas, para eso está él, cuando termine el torneo veremos qué pasará.
—¿Sos consciente de que si seguís jugando así es muy posible que aparezcan varias ofertas?
—Se habla mucho de que hay clubes interesados, pero ni pienso en eso, lo único que quiero es jugar los partidos que quedan, y si tengo que seguir en Unión no tengo ningún problema, me encantaría.
—Si tendrías que corregir algo en tu juego, ¿qué sería?
—Cada vez que me lo preguntan, contesto lo mismo. Sé que tengo que corregir mi temperamento, pero son cosas que suceden dentro de un partido, depende de cómo viene cada jugada, soy consciente de que a veces me paso de temperamental, y no me favorece, como tampoco favorece al equipo, porque puedo estar dando una mala imagen, eso no es conveniente, por eso siempre me gritan que me tranquilice. Yo soy un jugador aguerrido, eso es lo que quiero aclarar, dejo todo por esta camiseta, pero de ninguna manera soy malintencionado, no soy un mala leche, que quede claro.
"Más allá de ser un buen técnico, Facundo (Sava) es una excelente persona. A mi siempre me aconseja y por eso me doy cuenta que sabe mucho. En Unión hizo cambios muy positivos, de no tener un patrón futbolístico, pasamos a una idea de juego que impuso él”.
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