“Lo más importante de la política hídrica en los últimos años fue el juicio por el Atuel. Ahora con el río Salado la política no puede ser el silencio”, dijo el presidente de la Fundación Chadileuvú Héctor Gómez. Le pidieron al Gobierno provincial la intervención por la obra de El Tamboral, una represa hidroeléctrica que se construirán en San Juan con financiamiento chino.
Además la entidad expresó que no se opone a la construcción de Portezuelo del Viento, pero reclamó que “se cumpla con el tratado del río Colorado. El manejo tiene que quedar en manos del COIRCO”.
Gómez brindó una conferencia de prensa acompañado por Alberto Golberg, Norma Araujo, Antonio Sapegno y Jorge Tullio, en la que expresaron su postura por el avance de la obra de la represa El Tamboral en el río San Juan, integrante de la cuenca Desaguadero- Salado-Chadileuvu-Curacó.
“Es extraño que ninguna autoridad se haya referido al tema del río Salado”, dijo Alberto Golberg.
“No podemos cerrar los ojos por lo que está pasando en el Saldo-Chadileuvu. Es un rio en desaparición”, dijo. Explicó que era una cuenca de unos 1.500 kilómetros de extensión con salida al mar. “Con las represas hidrológicas construidas en su trayecto se fue cargando de sales y ahora es “casi un río que ha desaparecido. Solo se ven meandros. Con el último eslabón con la firma del tratado con China con la que se financia la represa El Tamboral prácticamente desaparece”, explicó Goldberg.
Detalló que se construyeron cuatro represas: Ullum, Piedras Negra, Caracoles y El Tamboral I en el rio San Juan, que era el río unitario más importante de esa cuenca. Señala que las represas producen la evaporación de importantes cantidades de agua. La última novedad es que con financiamiento chino, Techint construirá la obra de El Tamboral con un presupuesto de 700 millones de dólares.
“Esto es un federalismo mal entendido. Cada provincia toma un río como propio. No hay espacios para acuerdos y hablar en forma racional”, dijo.
Antonio Sapegno pidió que haya una cláusula de resguardo en el financiamiento internacional en el que interviene la Nación para obras en ríos interprovinciales. “Debe haber una cláusula para que consulte a los condóminos”, dijo.
“Hace mucho que está pasando esto del Salado. Y nadie, ninguna autoridad provincial ha dicho nada. Cualquiera que pase por Santa Isabel sabe que el Salado está desapareciendo”, dijo. Goldberg dijo que “cuando señalamos la dificultad del Gobierno de meterse en estos problemas de los ríos, nos señalan de opositores. Pero lo nuestro es la defensa inclaudicable de los ríos. Pero no nos escuchan, no nos atienden”.
Gómez destacó que “como pasó con el río Atuel, en que las ideas de la Fundación han permeado en diferentes sectores que ahora están en las asambleas populares y en la agenda de muchos políticos. La provincia debería trabajar la idea de empezar un juicio en el caso del río Salado por el enorme daño aguas abajo que afecta no sólo a La Pampa sino a Mendoza y a San Luis”.
También pidieron que se haga cumplir la ley nacional de presupuestos mínimos que obliga a la conformación de comités de cuencas en los ríos interprovinciales. La ley no está reglamentada.
Portezuelo
La FuChad criticó duramente las expresiones de algunos técnicos y abogados mendocinos sobre el río Atuel y el reclamo pampeano. “Hablan del trasvase del río Grande al Atuel como una solución. Dicen que debemos resignar parte del caudal del Grande. Pero para nosotros ese caudal no se debe tocar. La solución está en el agua del propio río Atuel”, afirmó Gómez. “El río Colorado es uno de los capitales de los pampeanos, una apuesta al futuro”, dijo.
“Se ponen en víctimas (los mendocinos). En el caso de Guarino Arias (un especialistas en temática hídrica) nos ha acusado de tener sistema de irrigación. Como si tuviéramos extensos sistema de irrigación. No los tenemos. Los tiene Buenos Aires”, dijo Gómez. “El agua del Grande para solucionar el problema del Atuel es un argumento falaz”, remarcó.
Tambén expresó su rechazo a que las aguas del trasvase no pueden ser returbinadas en Portezuelo y después en todas las represas de Mendoza, Los Nihuiles y Valle Grande. “El agua es de todos”, repitió. “No queremos ser repositorios de sal. Son las sales que vienen desde Mendoza por su sistema de regadío”, afirmó al explicar las consecuencias de esa uso en las represas hidroeléctricos.
“El juicio por el Atuel, lo más importante en la política hidrica, queremos que se repita en otros ríos”, dijo Gómez.
Jorge Tullio dijo que “hay que respetar el tratado del Río Colorado. No podemos pensar que se hagan las obras sin la intervención del COIRCO”. Agregó que “existe la costumbre de que quien hace la represa se apropia del río”.
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