La física intenta explicar lo inexplicable

Por Víctor Hugo Ghitta

Hace casi 40 años escribió un volumen titulado Los tres primeros minutos del universo (título cuyo sentido poético podría haber sido el de una gran novela), que se convirtió en una pequeña Biblia de la física. Desde entonces, cada nuevo libro de Steven Weinberg concita el interés de los estudiosos y aun de quienes sacan partido de los mejores trabajos de divulgación. Dicen en España -donde acaba de aparecer por el sello Taurus- que muy a la altura de esa expectativa está el flamante Explicar el mundo. El descubrimiento de la ciencia moderna, último trabajo del premio Nobel 1979.

Alineado con la figura siempre controvertida de Richard Dawkins, con quien comparte su ataque al relativismo cultural y el constructivismo y su severo cuestionamiento de la religión, el autor norteamericano rastrea la genealogía de la física desde Tales de Mileto (sin prestar mayor atención a lo que sucedió antes del esplendor griego) hasta Newton, deteniéndose en el aporte de la música y los pitagóricos, la filosofía y la astronomía. El mundo -siempre inexplicable- felizmente sigue siendo un misterio.

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